1. Albast.Capítulo 24


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos

    ... había engañado. Cuando descubriese que la conversación no tenía que ver con los manejos de la familia, se vería más inclinada a colaborar.
    
    —Bien, ahora que hemos roto el hielo. ¿En qué puedo ayudarle, Herr Kriminalkommissar?
    
    —Se trata de una persona que estoy investigando por delitos contra el estado. Creo que coincidieron en una fiesta de la embajada americana, poco antes de que los Estados Unidos entraran en la guerra.
    
    —Eso fue hace mucho tiempo, mi memoria ya no es la que era, querido. —se disculpó Gunilla evidentemente aliviada— Pero haré lo que pueda por ayudarle.
    
    —Bien. ¿Conoces a los Werner?
    
    —¿Ulrich? ¿El tercer secretario de Asuntos Exteriores? ¿Qué ha hecho? No me imagino a ese anciano como un traidor. —respondió la mujer pensativa.
    
    —No ha hecho nada. Es su sobrina la que me interesa. Hilde. —dijo él fijando la mirada en la mujer, intentando detectar cualquier reacción, aparte de una ligera sospecha.
    
    —Hilde. Sí. La conozco, una joven muy hermosa. Una lástima lo que le pasó a su marido.
    
    —¿De qué conoce a los Werner?
    
    —Nuestras familias tuvieron tratos en el pasado, al principio de los treinta, de los que ambas partes salieron beneficiadas. Pero hace tiempo que dejamos de tener negocios juntos. Ahora solo nos vemos de vez en cuando en actos y recepciones oficiales. A Hilde apenas la conozco. Habremos coincidido en un par de eventos.
    
    —Según me ha informado... Walter Erlich. —dijo tras echar un vistazo a sus notas— Coincidieron en una ...
    ... fiesta en la embajada americana.
    
    —Sí, me acuerdo, —respondió la mujer casi inmediatamente— Al poco tiempo evacuaron la embajada americana. Una lástima. Aquellas fiestas eran las mejores, comida, música... solo lo mejor. —apuntó soñadora.
    
    —Estuvo Hilde allí. ¿Lo recuerda?
    
    —Sí. Me acuerdo porque fue precisamente poco después de la muerte de su marido. Una desgracia... la guerra.
    
    —Una desgracia gracias a la cual el emporio de tu familia se está forrando. —replicó el detective con sequedad.
    
    La anciana le miró impávida, dando entender que aquello no iba con ella, aunque él sabía perfectamente que cuando Hitler subió al poder, fueron sus contactos y su influencia lo que consiguió que su familia hiciese tratos con el gobierno.
    
    —Nosotros no producimos armas.
    
    —Claro que no. Pero un ejército no va ningún sitio sin neumáticos y tampoco avanza con soldados hambrientos y desnudos. Hay muchas formas de beneficiarse de esta guerra sin tener la necesidad de producir armas. Me cabrearía esa actitud, si me interesase lo más mínimo vuestra supuesta contribución a esta guerra. Sobre todo, si con ello conseguimos vencer de una puñetera vez. Pero nos estamos desviando del tema. ¿Recuerdas algo de aquella fiesta? ¿Habló Hilde con alguien? ¿Con alguien de la embajada americana?
    
    —No. Yo no lo vi. Estuvo casi toda la noche cerca de su tío y apenas habló con nadie. Yo solo intercambié un par de saludos con ellos. En cuanto terminó la cena se fueron pronto. —dijo Gunilla con cara de ...
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