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Mi sobrina llega a casa
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Al Mawsin, Fuente: CuentoRelatos
... morderle los cachetes del culo. Al poco tiempo, Nelly no soporto más y una mañana no despertó, quede viudo a los cuarenta años, y teniendo a cargo una sobrina que me vuelve loco. El duelo fue corto. Interiormente ya sabía, que era la única salida posible, trate de hacerla feliz, lo más posible en este caso. Lo que yo no sabía es que ella trato de que yo fuera feliz, después de que se fuera. Después de que se fuera mi hermana que se había quedado unos días con nosotros, trate de seguir igual, pero sentía que me faltaba algo, en ese tiempo Mariana se comportó más formal, pero un día, yo tomando mate en la cocina sentí su voz, que decía alegre. –¡Ya llegué! ¿Tío donde estas? –¡En la cocina! Respondí. Vino derecho hacía, se sentó en mis rodillas y tomando mi cara dijo: –Tío querido, no puedo verte así. Y me beso en la boca. Metiendo la lengua buscando la mía a lo que respondí dándole la mía que se enrosco con la suya, mi mano desesperada busco en su entrepierna retirando su bombachita le metí el dedo mayor entre sus labios. Gimió sin soltar mi boca, de golpe cerro las piernas. –Mi primer orgasmo contigo, lo quiero en la cama y con tu verga adentro. Nos seguimos besando, la abrace por cintura y en el aire la lleve a su dormitorio. Nos tiramos en la cama, levante su pollera y le quite la diminuta bikini. Como sediento en el desierto, fui en busca del oasis, su conchita, lamia, chupaba, mi boca se inundaba con un líquido cristalino que despedía su ...
... conchita cada vez más. Nuestros gemidos eran ahora más fuertes. –¡Por favor, métela ya! ¡Cógeme, cógeme tío! Saque mi cabeza de su entrepierna, saque mis pantalones y calzoncillos, subí en busca de su boca, pero hice una parada para chupar sus pezones, ella había desprendido su blusa dejando las tetitas al aire, mientras mamaba alternativamente sus pechos, apunte mi pija hacia esa hendidura que me llevaría al paraíso. Mi pene es normal, lo que sí es grueso. Al entrar la cabeza parece que lo noto. –Despacio tío, por favor. –Sí chiquita, lo que menos quiero es hacerte daño, quiero que goces, como yo lo hago. Tu conchita esta apretada. Los gemidos se hicieron pequeños gritos. Cuando estuvo dentro comencé con el bombeo despacio primero y cada vez más fuerte igual a los grititos de ella. Yo resoplaba, hacia mucho que no practicaba este ejercicio. –¡Sí tío, así tío! ¡Qué bien se siente! Sentí que su cuerpo se contraía y su conchita largaba líquido, como si estuviera orinando. Su acabada me mojo toda la pelvis. Sentí que mi acabada estaba en puerta, tuve un segundo de lucidez y lamentándolo la saque y acabé sobre su concha. Quedamos boca arriba en la cama, exhaustos los dos. Los pensamientos se agolpaban en mi cabeza, la primera que pensé fue en un cigarrillo, cuando cogía con Nelly al terminar siempre compartíamos un cigarrillo, pero cuando enfermó, dejamos de coger y de fumar. El segundo pensamiento fue precisamente en Nelly, dije en voz alta: –Perdón Nelly, ¡fue ...