1. El día que me partí en dos


    Fecha: 19/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: chocolatextra, Fuente: TodoRelatos

    Todavía puedo ver su espalda mientras salía por la puerta.
    
    La camisa blanca ligeramente arrugada, el cabello alborotado por no querer peinarse.
    
    Siempre tarde, siempre corriendo. Siempre sonriéndome antes de cruzar la puerta… excepto hoy.
    
    —No es el momento de discutir eso, Bella, de verdad.
    
    —Claro, cuando sea cómodo para ti, ¿no? —le respondí, cruzada de brazos, el corazón lleno de estupideces. Me miró con decepción. No tristeza, ni enojo. Solo decepción. Y se fue.
    
    No hubo beso. No hubo abrazo. No hubo un "te amo" ni un “cuídate”.
    
    Solo el sonido del portazo suave, y luego sus pasos alejándose por el pasillo hacia el ascensor como si el día no fuera a desmoronarse en cualquier momento.
    
    El almuerzo seguía humeando en la mesa cuando sonó el teléfono.
    
    Un número desconocido. Dudé. No respondí al primer intento.
    
    A los treinta segundos, volvió a sonar.
    
    Contesté.
    
    Una voz masculina.
    
    Seria. Formal. Pero temblorosa.
    
    —¿La señora Bella…? —Sí, ¿quién habla?
    
    —Disculpe, soy del equipo de emergencia de tránsito de la ciudad. Hay algo que necesito informarle…
    
    No entendí nada después de eso.
    
    Solo palabras sueltas: “accidente grave”… “impacto lateral”… “semáforo”… “no sobrevivió”… “identificado por el documento”…
    
    Lo siguiente que recuerdo fue el sonido del teléfono golpeando el piso.
    
    Y mis rodillas cayendo justo después.
    
    Y mi voz… gritando su nombre, una y otra vez, como si pudiera oírme desde el otro lado del universo. —¡Rafa! ¡Rafa, ...
    ... no, no, no… no me hagas esto, por favor!
    
    Corrí. Ni siquiera sé adónde. Busqué su contacto en el celular, lo llamé. Una vez.
    
    Dos veces.
    
    Ocho.
    
    El buzón de voz. Su estúpido buzón de voz con su voz tranquila, diciéndome que deje un mensaje.
    
    Y lo hice. Llorando. Suplicando.
    
    —Amor, por favor, dime que es un error… dime que estás bien.
    
    —Dime que seguimos discutiendo por tonterías y que vas a volver.
    
    Pero no volvió.
    
    No volviste.
    
    No recuerdo haber dormido.
    
    No recuerdo haber comido.
    
    No sé si pasaron horas o días. Solo sé que de pronto estaba sentada en la cama, con los codos sobre las rodillas, mirando un punto fijo de la pared.
    
    La cama olía a él.
    
    Aún olía a él.
    
    Caminé como en trance hasta su silla. Esa donde pasaba horas en el computador, donde siempre me decía que no lo molestara cuando estaba concentrado… y luego me pedía un beso en medio de la concentración.
    
    Me senté allí.
    
    Y lloré.
    
    Sin sonido. Sin lágrimas al principio.
    
    Solo vacío.
    
    El primer flashback llegó con el silencio.
    
    Estábamos en aquella isla a donde fuimos de vacaciones.
    
    Me tomaba fotos en la playa mientras me gritaba que no hiciera tantas poses, que me parecía a las modelos que tanto criticaba.
    
    Y luego me abrazaba por la espalda, me apretaba contra su pecho salado y decía: —Eres jodidamente perfecta. Con todo y tus dramas.
    
    Me reí.
    
    Le lancé arena.
    
    Nos revolcamos en la orilla como niños, como idiotas felices. Yo lo mordí, él me alzó como si fuera ...
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