1. Infidelidad inconsciente


    Fecha: 19/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Paulina Ordeix, Fuente: CuentoRelatos

    Hace un año me vine a Madrid a estudiar un postgrado. Yo soy dentista, chilena, tengo 32 años, soy casada y tengo una hija de dos años. En el aeropuerto conocí a otra chilena, que también viajaba a Madrid para lo mismo que yo, salvo que ella es abogada y su master es en derecho. Nos llevamos bien de inmediato y al poco de conocernos acordamos arrendar un piso juntas, así se nos hacía mas barato a ambas y teníamos la ventaja de ya conocer a alguien en un paisaje nuevo. Mi nueva amiga se llama Beatriz, también de 32 años. Ella es mas extrovertida que yo y más amistosa, cosa que me agradó desde un principio, pues nos complementamos bien, de inmediato supe que el ser amiga de ella, me traería nuevos amigos.
    
    Al año de estar acá, y luego de mucho estudio para ambas, Bea me dijo que había quedado de invitar a 6 amigos al piso, consecuente con su forma de ser formal y respetuosa, antes de hacerlo estaba pidiendo mi aprobación. Yo no tuve mayor problema, le dije que encantada y que además a mi también me vendría bien algo de distracción. Mi esposo se quedó en Chile con nuestra hija, yo decidí hacer el postgrado aprovechando la poca edad de ella, hablaba todos los días con el por chat y pese a la distancia me sentía a gusto la situación.
    
    Llegó el día en que venían los amigos de Bea, era un día viernes, pero en vez de llegar 6 personas llegaron dos tíos y una chica. No me molestó, pero le pregunte a Bea que por qué llegaron menos, y me dijo que los otros 3, como nosotras eran ...
    ... extranjeros y que aprovecharon de ir a Barcelona por unos días. Todo bien, pero a uno de los chicos, lo conocía de antes de alguna parte. Cuando llegaron, yo aun estaba en short y camiseta, dado el verano, los saludé y les dije que volvía al rato.
    
    Ellos venían con algunas botellas de licores y picoteos, no me pareció nada malo ni extraño. Eran las 21:00, pero la sensación ambiental era calurosa, así que me puse una falda, ni tan corta ni tan larga, unos dedos sobre la rodilla y una blusa. Así me integré con el grupo que estaba muy divertido jugando al juegos de penitencias de responder o beber. Yo no fumo ni tengo la costumbre de beber así que en principio solo miraba como jugaban, y me reía con ellos.
    
    Hasta que uno de los chicos, el que me pareció conocer me dijo: "hace poco te he agregado al Facebook, te acuerdas" y entonces lo reconocí. Pese a no conocerlo lo acepté porque teníamos de amiga en común a Bea. Conversamos un poco, el, al igual que los otros invitados son españoles. Ya había corrido algo la hora y eran cerca de las doce. La chica del grupo, Francisca estaba algo afectada por el alcohol, así que llamó a su hermana menor para que fuera a buscarla. A los pocos minutos estaba ahí. Así que Bea se quedó jugando sola con los dos chicos, para no dejar a mi amiga entré yo también al juego. Javier, el otro chico me hizo una pregunta algo incómoda; con cuantos hombres había estado, pasé de responder así que me toco beber ron.
    
    Luego otra pregunta de Raúl de la que ...
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