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Infidelidad inconsciente
Fecha: 19/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Paulina Ordeix, Fuente: CuentoRelatos
... también pasé, y ya tenía dos copas en el cuerpo. Vino el turno en que le preguntaron a Bea, pero ella respondía todo el tiempo así que no tuvo problemas con los licores. Pensé que o empezaba a responder o terminaba borracha. Al rato pensé "da lo mismo, estoy en mi piso y si quiero puedo irme a acostar sin problemas" Así que jugando, no respondí a nada y tomé dos copas más antes de sentirme mareada. Les dije que no quería ser aguafiestas, pero que por ahora prefería acostarme. Todos se rieron y siguieron jugando. Cerré la puerta y me acosté sobre la cama, se me levantó algo la falda, pero me dio igual, era mi cuarto y nadie entraría. Escuchaba las risas y las respuestas subidas de tono, yo también reía desde mi cuarto hasta que me dio sueño y me dormí. De pronto desperté, suavemente, pero me dije a mi misma, quizás por efecto del alcohol, que seguía soñando. Estaba teniendo un sueño erótico, eran comunes en mi por esos días, ya que no estaba con mi esposo ni con nadie más desde que había llegado a España. Me desperté sintiendo mi falda subida, mis bragas bajo mis glúteos, mis nalgas separadas por una mano en cada una y una lengua entrando y saliendo, paseándose por los contornos de mi ano. Me sentía muy a gusto con el sueño, pensé, así que me dejé llevar y puse el culo en pompa. Pero entonces sentí la lengua recorriéndome el interior de las nalgas en lametones suaves y largos, y un mordisco fuerte en mi nalga derecha seguido de un chupón. Eso lo sentí muy ...
... real. Reaccioné, giré mi cabeza, y había un tipo sobre mi, solo lo divisaba por las luces de la calle que entraban por la ventana. Como pude estiré la mano y prendí la luz del velador. Tremenda sorpresa me llevé al ver a Raúl entre mis nalgas, mirando y sonriéndome. De inmediato reaccioné y me levanté, muy enojada le di un bofetón y le dije "¡que te has creído imbécil!" Me levanté rápido y salí del cuarto al salón, en eso escuché un sonido que reconocí de inmediato, estaba encendida una de las lámparas y lo que vi me dejó petrificada. Javier está sentado en el sillón y Bea le daba la espalda, sentada en sus piernas con la camiseta en la cintura y las tetas al aire. Javier se las estrujaba y Bea se relamía de gusto. No supe que pensar ni decir ni hacer. Sólo atiné a fijarme en las tetas de Beatriz, son grandes, muy paradas y redondas, como melones en su lugar pensé. En lo absorta de la visión me olvidé de Raúl, que de pronto se puso detrás de mi, apoyándome su bulto, en el culo y con su boca respirándome en el oído me dijo: "desde el principio planeamos esto con Javier y ahora es tu turno de estar como tu amiga" Con una mano rodeo mi cintura, la otra la puso bajo mi falda y sobre mis bragas, apoyándose en mi entrepierna, algo aturdida, algo sorprendida y algo enojada, solo le dije en un suspiro "estoy casada y tengo una hija" a lo que él me respondió "ahora tu marido soy yo, y ahora mismo voy a hacerte otro hijo" Dicho eso me llevo un par de metros a la habitación y cerró la puerta con ...