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Grasillas3: Un momento decisivo
Fecha: 20/02/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
Juan se despertó cansado y con dolor de cabeza, era tal su malestar que tuvo que llamar al trabajo para anunciar que no iría. Su pene estaba rojo por las continuas pajas que se estuvo haciendo todo el día, para su propia suerte Marcos había desaparecido, lo que le permitió descansar su perturbada mente. Estaba durmiendo cuando el timbre lo sobresaltó, fijándose en que ya era mediodía. Cansado, abrió la puerta, cayéndosele el alma a los pies cuando descubrió que al otro lado se encontraba su Jefe con una bolsa en la mano. —Me han dicho que estabas enfermo y quería asegurarme que mi nuevo empleado se encontraba bien. —La verdad es que ya me encuentro mejor, creo que he pillado un simple resfriado. —Ya…—Su Jefe levantó la bolsa y dijo—Te traigo comida, suponía que no tendrías fuerzas para hacerte algo para comer. —Muchas gracias, pero no hacía falta. —Venga, no me seas tonto y deja que te cuide un poco—La imagen de su Jefe follandose a Javier apareció en la mente de Juan, lo que le provocó una repentina erección que no pasó desapercibida a su Jefe—Aunque veo que tampoco estas del todo mal. —N-no, esto es… —No pasa nada hombre, que todos hemos sido jóvenes alguna vez—Riendo, el hombre entró en la casa y empezó a sacar su contenido, bajo la atenta mirada del joven. En cierto momento se giró, pillandole mirando su culo de forma descarada—No sabía que te gustaba tanto. León abrió la boca para negarlo, pero ninguna palabra salió de su boca, quedándose ...
... congelado. En su interior, toda la programación y la hipnosis a la que le habían estado sometiendo, intentando resistirse, explotó. Cuando volvió en sí, miró con extrema lujuria a aquel hermoso hombre que tenía enfrente, abalanzándose sobre él, pasándole los brazos por detrás del cuello y besándole con pasión. El hombre recibió a su subordinado con los brazos abiertos, abrazándolo y acogiendolo entre sus carnes al tiempo que su pene se endurecía a sabiendas que pronto le daría uso. Inmediatamente usaron las lenguas, la del Señor Antonio era grande y fuerte, intentando invadir a cada segundo la boca del joven, pero la de este era enérgica gracias a su estado de extrema excitación, intentando con todas sus fuerzas abrirse paso hasta la boca de su superior. Cuando sus bocas se separaron ambos se miraron, jadeantes, antes de retomar el beso, esta vez mientras se arrancaban las ropas el uno al otro. La experiencia del hombre ayudó para que este consiguiera desnudar a Juan antes de que este le sacase los pantalones, disfrutando de la vista que el cuerpo del joven le ofrecía. El hombre, con cierta urgencia, animó al joven a arrodillarse para quitarle los pantalones, sacandoselos con gusto, gozando la visión de aquellos grandes y oscuros muslos. El calzoncillo se lo quitó con reverencia, disfrutando de la imagen de ver cómo iba apareciendo el tronco de la polla de su Jefe. Sabía que saldría rebotando, por lo que, antes de que lo hiciera, abrió su boca y la dejó a la altura perfecta. ...