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Grasillas3: Un momento decisivo
Fecha: 20/02/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
... agachó, preocupado, mientras el hombre corría dentro, dejando su culo libre. —¡Juan! ¿Estás bien? Por favor dime algo—Cuando el joven enfocó al obeso que tenía frente a él su excitación volvió y con movimientos lentos le puso el culo en la cara a su amigo mientras le imploraba. —Follame, necesito tu polla en mi culo ahora mismo. La preocupación de Marcos aumentó, pero la imagen de su amigo era demasiado para él, su cara estaba llena de babas y vomitos, chupando de nuevo la polla del negro y su culo se encontraba abierto, soltando semen, y abriendose y cerrandose como si de la boca de un pez se tratase. Al final su excitación ganó y sin contemplaciones clavó su polla dentro de su amigo, sacándole un grito de placer y dolor por el tamaño de su miembro. El joven obeso echó encima de Juan su barriga, aplastandole la polla y cadera, atrapandolo bajo los cien kilos de pura grasa que pesaba su barriga. A pesar de su tamaño, Marcos se movía con energía y rapidez, follandose el culo de Juan de tal forma que cada vez que su pene entraba en el culo del joven un hilillo de semen salía, producto de un mini orgasmo. Cuando la polla del hombre estuvo limpia este se apartó, dejando a los dos jóvenes solos. Nada más hacerlo Marcos se tiró cuan grande era encima de Juan, besándole y atrapando su cuerpo bajo un manto de grasa, aumentando la rapidez con la que le follaba. El ritmo podía cambiar y a veces cambiaba un poco la postura para poder besarse, pero siempre estaba uno ...
... encima del otro y siempre la polla del obeso se encontraba dentro de su amigo. Cuando Marcos estaba a punto de correrse sus embestidas aumentaron de ritmo y fuerza, llegando a preocupar al hombre al ver como Juan desaparecía sobre aquella montaña de grasa. Cuando el chico se corrió lo hizo de tal manera que su semen salió por la gran cantidad que había, creando una mancha blanca a sus pies. El Señor Antonio respiró aliviado al ver como Marcos se levantaba, mostrando un Juan todavía capaz de respirar. La sorpresa del hombre fue mayúscula cuando vio a Marcos levantar a Juan como si de un muñeco de trapo se tratase, tumbarse él boca arriba y ponerle al joven encima, haciendo que cabalgase sobre él como lo había estado haciendo cuando los encontró. El hombro vio cómo el cuerpo de Juan se movía como si de un muñeco se tratase, desmayado por la falta de aire, pero antes que pudiese decir algo el joven despertó, encontrándose con que su compañero de piso lo estaba follando. En vez de sorprenderse, lo que hizo fue poner sus manos sobre su barriga y doblar las rodillas para aumentar el ritmo de la follada. Así estuvieron un rato ante la atonita mirada del negro hasta que Marcos, de un golpe, giró a Juan para darle la espalda, agarrandolo de los brazos y usando sus caderas para levantar al joven al tiempo que tiraba de sus brazos para volver a ensartarlo con fuerza en su polla. Marcos gruñía mientras Juan gemía con su pene zarandeandose sin fuerza, exhausto por las repetidas ...