1. Impulso hacia la lujuria - La secuela


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos

    ... por delante, alguno pasaría la mano debajo de mi falda para tocar mi sexo por encima de mis bragas hasta que se decidiese a apartarlas y tocar directamente mi vagina, cuando notase mi humedad intentaría introducir sus dedos en ella. Sabe como soy, no podría evitarlo y abriría mis piernas para facilitarle la operación, los demás lo notarían y también querrían introducir sus dedos en mi interior, así que alguno de los que estuviera tocándome el culo acabaría metiendo sus dedos por mi ano. Seguro que siempre habría alguno que sacaría su miembro para restregármelo, no podría evitar sentirme atraída por ellos y acabaría agarrando los que más me gustasen para masturbarlos, los demás se pondrían impacientes, los más atrevidos acercarían sus penes a mis orificios, los frotarían contra mi sexo y mi culo hasta conseguir metérmelos. Imagínese lo que me pasaría si no fuera por usted, acabaría totalmente rodeada de hombres, algunos restregarían sus endurecidos penes contra mi, el que estuviese delante mía me la metería en mi sexo y el que estuviese detrás, en mi culo, mientras tanto yo masturbaría un pene con cada mano, además seguro que siempre habría alguno al que no le importase que la gente se diera cuenta de lo que sucede y metería sus manos dentro de mi sujetador para tocarme directamente los pechos, o aún peor, los sacaría y los expondría a la mirada de todos sus compañeros, puede que incluso alguno se decidiese a chuparme las tetas. No pararían hasta que todos hubieran eyaculado ...
    ... sobre mi o peor, dentro de mi, cada vez que sintiera como descargaban su semen en mi interior, o en mis bragas, o en mis manos, o aunque fuera en mis piernas, volvería a calentarme entrando en una espiral de vicio sin fin, llegaría a casa todos los días cubierta de semen ¿Entiende lo importante que es para mí lo que usted está haciendo?
    
    Con cada cosa que me decía me iba calentando más, además comprendí que no podía abandonarla en ese momento, pero aún así intenté que no me arrastrara más hacia la lujuria. Hice un último intento de evitarla sabiendo que me resultaría difícil resistir mucho más.
    
    - Entiendo que tienes un grave problema pero yo no puedo ayudarte sin quebrantar mis votos.
    
    - Podría aplicarme una penitencia como la del otro día, con las velas.
    
    No sé si sería por la excitación que me había provocado imaginármela en esa situación pero pensé que tenía razón, tenía que ayudarla, si usaba de nuevo las velas podría contentarla y evitar que cayera aún más profundo en el pozo de la lujuria sin romper mis votos.
    
    - Anda, vamos a mí despacho para ver que podemos hacer.
    
    Salí del confesionario y me dirigí al despacho asegurándome de que nadie nos viera. Según entramos en mi despacho y cerré la puerta, ella se sentó sobre mi mesa, abrió las piernas y se subió la falda mostrándome unas preciosas braguitas transparentes que apenas alcanzaban a tapar su vello púbico, solo con esa visión ya sentí mi miembro palpitar.
    
    - Ve, ya estoy completamente mojada solo de ...