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Susurros Del Deseo
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Liver96Oficial, Fuente: TodoRelatos
... filtraba a través de las paredes de tela, tejiendo patrones misteriosos en la alfombra que cubría el suelo. El aroma de especias exóticas y la cocina se entremezclaba en el aire. Ella le ofreció a Helipiros comida y bebida, que devoró con frenesí. El joven se sentía en deuda con la enigmática dama que lo rescató de una muerte lenta y segura. "Vives sola aquí?" preguntó Helipiros al terminar de comer, mientras ella le observaba sentada entre almohadas rústicas. Nulmawa asintió, su sonrisa se ensanchó. "Solo con mi camello, lejos de la codicia y las guerras que asolan la tierra. Aquí, en este oasis, tengo todo lo que puedo desear. La vida es simple y plena." El griego no podía creer la tranquilidad y jovialidad con la cuál describía su vida. "Y no te asusta la soledad?" "Acaso no te asusta la multitud?" replicó Nulmawa. "Cada persona es un espejo que refleja sus propios miedos. En la soledad, solo te tienes a ti mismo, esperando a la compañía idónea. Y ahora, estás aquí." Su sonrisa se volvió enigmática, haciéndole sentir que la soledad tal vez no era la razón principal por la que se encontraba en aquel desolado oasis. Un ligero calor y rubor se extendió por las mejillas de Helipiros, ya que la idea de ser la "compañía idónea" de la voluptuosa y misteriosa Nulmawa sonó un tanto escandalosa a sus oídos. Pero no quería malinterpretar la hospitalidad de la dama del desierto. "Hablas cómo si hubieses... aguardado mi arribo," murmuró Helipiros, suavizando la ...
... tensión del breve silencio. Nulmawa se rió, su risa resonando en la tienda. "Podría decirse que si, bello muchacho." "Y por qué razón es eso?" "Las noches solitarias para, digamos, una mujer como yo, pueden ser largas y aburridas," dijo con un guiño pícaro. El joven griego se ruborizó más, emocionado por la abierta insinuación de Nulmawa. El calor de la tienda se tornó en un calor distinto, el de la intriga y la atracción. "Entonces, Helipiros, mi dulce y delicado muchacho," Nulmawa dijo con mirada intensa, "estás dispuesto a hacer de mis noches una tormenta de pasiones?" El joven griego no pudo hablar de inmediato. Nunca se le había presentado una situación semejante. Sin embargo, la vida que le ofrecía la robusta nómada del desierto no le desagradaba. Ella era exótica, distinta a todo lo que consideraba ideal en una mujer. Su piel negra y brillante, su figura voluptuosa y la seguridad que emanaba de su ser, lo llenaron de deseo. "Por los dioses, han cambiado los vientos de mi destino," balbuceó Helipiros, atrapado en la red de la tentación que la diosa negra del desierto le tendía. "Puedo ser la lluvia que refresca tus arenas?" Nulmawa rió suavemente, sentándose a su lado. Su labio inferior se curvó en una sonrisa sutil. "Tal vez no sea como piensas, mi delgado amigo," susurró Nulmawa, acariciando su mejilla con una mano, la cual tenía varios anillos. "Será más lo que yo haría contigo." Helipiros se mostró desconcertado ante las palabras de ...