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Economista y prosti: Así seduje a papá, valió la pena
Fecha: 07/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
A mi papá lo llamaré indistintamente papá, papi, viejo (lo de ‘viejo’ no es en absoluto descalificador, es una expresión de cariño total que solemos utilizar en Uruguay, y también en Argentina, al referirnos a nuestro padre, obviamente ‘vieja‘ para nuestra madre). A su vez, él siempre me llama nena, hijita, hija o Sofía, ¡pero jamás Sofi! Después de seducir a mi suegro, y de haberlo disfrutado todos, mi amor me dijo una noche: “deberías convencer a tu papi” y recibió un sonoro: “¿estás loco?” Y me respondió que lo pensara, que sería en summum del placer, ¡que imaginara tener adentro el miembro que me engendró, y recibir en mi concha la misma leche con la cual fui creada! Imaginen, mi cabecita comenzó a girar, días y noches enteros, mientras cocinaba o mientras recibía a clientes (de todo tipo je je) pensaba en lo dicho por Tom. Finalmente, una noche, con su pija adentro, le susurré: “tenés razón, lo intentaremos”! Su euforia fue total. Era justo después de ya haberme iniciado con Ricardo, con mi suegro y a días de que viniera Jorge desde Buenos Aires y estaba pendiente la invitación a un fin de semana en la amplísima casa de mis suegros en Punta del Este, invitación por el fin de semana que incluía a mis padres y a nosotros. Era el momento ideal para ‘provocar y observar resultados’. Y así ocurrió, con nulos resultados. El lugar ideal era la piscina, al lado de la barbacoa, muy adecuada para lucirme en bikini mientras todos compartíamos previa y ...
... preparación del infaltable asado. Comencé la estrategia el sábado a mediodía, bikini minúsculo, mostrando todo generosamente. Logré miradas de desagrado de mamá y suegra, miradas de león de mi suegrito, y nada de mi papá. Me tiré al agua, traté de que las tetas quedaran aún menos cubiertas y metí la parte baja del bikini entre los labios vaginales. Al salir del agua, sacudiendo mi cabello (y tetas, desde luego), todos me vieron, estaban cerca unos de otros con el aperitivo. Tommy me dijo, sin recato: “amor, se te ve” y señaló mi pubis. Yo lo arreglé sin preocuparme. Mi mamá dijo, “nena, que horrible”. Y yo respondí que estábamos en familia, que no se preocupara. En la tarde, todos tomando sol, yo al lado de papá, ‘se me salió una teta’ del bikini, demoré como diez segundos en acomodarla y cubrirla, ja ja. Cero reacción. El domingo, más o menos lo mismo, pero con el bikini de escándalo del crucero y con el que terminé de seducir a mi suegrito, que se notaba muy muy excitado. Mi mamá dijo que no podía ponerme eso, y yo de vuelta respondí que es en familia y que ya lo había usado en público en el crucero. Y agregué que no fuera anticuada, que las costumbres cambian. Pero nada de nada, papá como si nada, y así se fue el fin de semana. Volvimos a Montevideo, el miércoles se apareció con un pretexto cualquiera mi suegro, desesperado por tener sexo y vaya si lo hizo llenándome de… placer. ¡Aprovechamos y lo hicimos partícipe del tema con mi padre, no pudo menos que estar de ...