1. EsposasPerfectas.com - Cap 11


    Fecha: 13/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: maria sol, Fuente: TodoRelatos

    ... respiro con alivio. El sujetador blanco, recién indicado por los médicos, se convierte en el centro de atención. Céline asiente.
    
    — Muy bien. Recuerde Madame que ahora su busto es su joya más preciada, debe presentarlo con dignidad a su marido. Incline apenas el torso hacia adelante, como si lo ofreciera como ofrenda.
    
    Obedezco, y mis senos se proyectan más allá del encaje. El calor me sube a las mejillas, sé que en el espejo no me veo solo como mujer, sino como un trofeo lujoso creado y moldeada para servir.
    
    — Y por último... el descenso. Una dama no se arrodilla con torpeza. Se desliza, como si la tela del vestido aún estuviera envolviéndola.
    
    Me enseñan a apoyar una rodilla en el diván, luego la otra, y a bajar la cabeza con lentitud, los brazos cruzados suavemente bajo el busto. En el espejo, la imagen que surge no es torpe ni vulgar, es la de una mujer y dama entregada, casi una estatua de sumisión elegante.
    
    Es entonces cuando mi marido aparece. Observa la escena en silencio, y su presencia llena el salón. Se acerca despacio, rodea el diván y se detiene tras de mí, puedo olor el aroma a su puro y ver el humo envolverme.
    
    — Así debe recibirme siempre —dice con voz grave. No como una esclava desnuda, sino como mi esposa perfecta, elegante y digna en su entrega, orgullosa en su obediencia.
    
    Sus dedos bajan los tirantes del sujetador y lo dejan caer. Mis nuevos senos quedan al descubierto bajo la luz de las velas. Su mano se posa en mi nuca, obligándome a ...
    ... mirar de frente al espejo.
    
    — Mírate. Ya no eres un ser a medio camino. Eres mujer en cuerpo, en postura y en espíritu. Pronto tu flor estará lista para mí, pero mientras tanto, tu deber es aprender a entregarte con arte, dado una calada a su puro regocijándose ante lo que ve, cual macho dominante y posesivo orgulloso de su presa.
    
    Yo tiemblo, atrapada entre el pudor y el orgullo, entre la vergüenza y la excitación. Cada instrucción me convierte menos en individuo y más en obra de su voluntad.
    
    — Mi marido ordena a las criadas que me retiren de la sala, quienes asi semi desnuda me conducen a la sala de mármol donde aguarda una bañera profunda, llena de agua tibia y pétalos de rosa. Velas rodean el espacio, y el perfume de incienso se eleva en volutas lentas. Todo parece dispuesto para un rito más que para una simple higiene.
    
    Mi marido llega unos minutos después, con su puro aun en la mano y un vaso de whisky en la otra, se sienta en un sillón alto, como juez que supervisa la ceremonia. Con un gesto de su mano, las criadas comienzan a despojar lo que queda de mi ropa.
    
    Primero me despojan de la ropa que aún cubre mi cintura, desatando faldas y cintas luego en pantier, para finalizar con mis zapatos y medias de seda hasta dejarme completamente desnuda. Mis senos recién moldeados tiemblan en el aire fresco, y el cinturón de castidad brilla bajo la luz de las velas.
    
    — Sumérgela —ordena él.
    
    Me ayudan a entrar en el agua. La tibieza me envuelve, los pétalos se ...
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