1. EsposasPerfectas.com - Cap 11


    Fecha: 13/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: maria sol, Fuente: TodoRelatos

    ... adhieren a mi piel. Siento mis nervios a flor de piel, consciente de que cada gesto será observado.
    
    Las criadas, arrodilladas a cada lado, toman esponjas suaves y comienzan a recorrer mi cuerpo. Una acaricia mis hombros y brazos, otra baja por mis piernas. Cada movimiento es lento, calculado, como si pulieran una estatua.
    
    — El cuerpo de mi esposa debe estar siempre limpio, perfumado, listo para servirme y para exhibirse como corresponde a una dama —declara él, con voz solemne mientras fuma.
    
    Cuando el agua resbala por mis senos, siento la presión de sus miradas. La criada me levanta suavemente el busto para lavar bajo él, como si mis pechos fueran objetos preciosos que debían ser tratados con delicadeza ritual.
    
    Luego viene el turno de mis caderas, mi vientre y finalmente el cinturón de castidad. Una de ellas limpia con cuidado el metal, mientras yo tiemblo de vergüenza y sumisión. El candado brilla como una joya prohibida.
    
    Cuando el baño concluye, me levantan despacio. El agua resbala por mi piel y mi reflejo en los espejos de mármol es el de una estatua renacida. Mi marido se acerca entonces por primera vez. Toma una toalla blanca, la pasa por mis hombros y me seca con gesto pausado.
    
    — Ya no eres tú quien se pertenece —susurra junto a mi oído—. Cada gota de agua, cada pétalo en tu piel, cada aroma que te cubre... todo es para mí.
    
    Las criadas me perfuman con aceites en cuello, senos, caderas, detrás de las rodillas. Me siento marcada, sellada, como si ...
    ... cada esencia dijera:propiedad de su esposo.
    
    Finalmente, él mismo me coloca un collar de perlas en el cuello y dice:
    
    — Ahora sí, mi esposa puede presentarse. Limpia, perfumada y consagrada.
    
    Y yo, desnuda salvo por el collar y el cinturón cerrado, me arrodillo ante él, sintiendo que este baño no fue higiene, sino un bautismo a mi nueva vida.
    
    Me guían las doncellas hasta el salón está dispuesto para la ocasión, cortinas de terciopelo cerradas, candelabros encendidos, y un viejo gramófono que espera a girar su aguja. El aire huele a vino y cera derretida. Solo estamos él y yo, aunque la sensación es como si me expusiera ante una corte invisible.
    
    Las doncellas me han colocado nuevamente con uncorsé ceñido de encaje negro y falda de seda ligera semi transparente, diseñada para dejar ver cada curva de mis caderas. El collar familiar brilla en mi cuello como recordatorio de pertenencia. Mi marido, sentado en un sillón alto, sostiene una copa de vino y su puro casi acabado, me observa con paciencia calculada.
    
    El gramófono comienza a sonar. Un vals lento, profundo. Él hace un gesto con la mano:
    
    — Baila para mí. No como esclava vulgar, sino como mi esposa. Que tu cuerpo me hable con la elegancia de una reina y la entrega de una amante.
    
    Respiro hondo. El nerviosismo me oprime, levanto mi vista al cielo esperando la inspiración divina de las diosas del baile, cierro mis ojos para luego de unos segundos comenzar a moverme. Al principio, torpe, siguiendo el compás con ...
«12...5678»