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Diario de un pervertido. 5ª parte. La visita
Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Autor: peto, Fuente: TodoRelatos
... no habíamos llevado a la práctica porque no procedía. Yo no sabía si iba a poder cumplir mi parte, pero ella estaba segura de poder cumplir la suya. —Ya sé que, para tus compañeros de piso, no soy más que una vieja, pero creo que aún tengo un revolcón. Estoy segura de que te voy a ver sentado frente a mi cama machacándotela mientras me follo a alguno de tus compañeros de piso. Yo no sabía a quién iba a poder follarme ante sus ojos, pero lo intentaría por todos los medios. Mi predilección era Dagmara, que era muy ardiente y podría hacerle de todo para demostrar a mi tía que era tan pervertido como ella. Si no lo conseguía, podría tantear a Margaret, la mujer de Kevin, el dueño del pub. La cuestión era vernos el uno al otro follando una vez más, pero sin escondernos. Así de centrados estábamos los dos. No teníamos otra cosa en la cabeza que el sexo y esta forma maravillosa de practicarlo frente a los ojos del otro. Por el camino también elaboramos el plan de acción. —No te imaginas la cantidad de pajas que me he hecho pensando en cómo sería todo —me decía bajando la voz en el metro por si alguien hablaba nuestro idioma. —Yo también, tía. Sobre todo, imaginándote con Franchesca; espero que le gustes. —¿Y no tienes ganas de verme con ese compañero tuyo que la tiene tan grande? —También, pero sobre todo quiero verla disfrutar a ella. Yo no puedo darle lo que necesita y tengo mucha ilusión puesta en que se abra a ti frente a mí, que ella es como ...
... nosotros, le gusta exhibirse. Además, le tengo mucho cariño y la veo muy sola. —Haré lo que pueda, mi amor. Por ti, lo que sea —sonrió con picardía. La tía Ceci conocía a mis compañeros de piso por las fotografías que le enseñé en mi visita veraniega y ya me había dicho que Franchesca le parecía una preciosidad. Y aquello de que se masturbase frente a mí con una venda en los ojos le había encantado. No ocultaba las ganas que tenía de conquistarla. Me explicó con todo detalle lo que quería en aquellas vacaciones. —Mira… quiero hacerme la mojigata. Beberé para que piensen que se me ha subido el vino a la cabeza y que me he puesto tontorrona, a ver si alguno de tus compañeros se anima a tirarme los tejos. Que piensen que han conseguido derribar alguna barrera moral y que no me puedo resistir a ellos. —Al primero que me insinúe algo, me lo follo —decía riendo. Su idea era fingir que no quería realmente dejarse llevar, pero que se ponía supercachonda y perdía la cabeza. Yo debía tratarla como a esa amiga de la familia que respetaba y de quien no me esperaba tal cosa. Hasta el punto de ir a la habitación del compañero que tocase, a preocuparme por ella debido a los gritos que iba a pegar. Le divertía mucho todo esto y lo había planeado sin tan siquiera saber si alguno de mis compañeros se fijaría en ella. Yo sabía que, tanto a Philip como a Marco, les iba a encantar la tía Ceci. Si se habían tirado a Margaret en el retrete del pub, que era una señora de más edad y menos ...