1. Diario de un pervertido. 5ª parte. La visita


    Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Autor: peto, Fuente: TodoRelatos

    ... le repitieran lo que debía hacer.
    
    —Quiero oírte decir ordinarieces —me dijo mi tía cuando Franchesca comenzó a darle lametazos a mi polla.
    
    A Franchesca esto le gustaba de un modo especial. Yo la llamaba puta, guarra, zorra y todo tipo de cosas mientras sujetaba su cabeza con ambas manos para discurrir por su boca.
    
    Por orden de la tía Ceci, se tragó hasta la última gota que me extrajo. Volví a correrme repitiendo: puta, puta, puta…
    
    Aquel día fuimos los tres a echarnos al sol en uno de los magníficos parques que abundan por Londres. Hacía fresco, pero lucía el sol. Con una manta bajo nosotros, una botella de vino y algo de queso para picar, pasamos la mayor parte del día charlando y contándonos nuestras vidas. Nos sinceramos los tres.
    
    A Franchesca no pareció impresionarle demasiado la relación que manteníamos nosotros dos. Su historia era aún más tórrida y enrevesada.
    
    Que no nos juzgase me hizo sentir especialmente bien. Nunca le había contado a nadie esta afición que teníamos mi tía y yo, y la naturalidad con que recibió lo que para cualquier otro sería una aberración, me liberó por completo.
    
    La tía Ceci, por su parte, también tenía algo que contar que yo no sabía.
    
    Mi padre era solamente un año más joven que ella, y al igual que a mí, le gustaba volver a casa y contarle a su hermana lo mucho que le gustaba la una o la otra mientras se la chupaban.
    
    Al parecer, algo que teníamos en común padre e hijo, era la calentura y la polla.
    
    —La primera vez ...
    ... que se la vi a este cochino —le contaba la tía Ceci a Franchesca señalándome—, me vinieron a la cabeza unos recuerdos de juventud, que mojé las bragas al instante.
    
    Yo recordaba perfectamente aquel día, y también recordaba su mirada atónita cuando la vio aparecer por encima del pantalón del pijama. Jamás me hubiese imaginado que lo que la había puesto tan cachonda había sido el parecido que tenía con la de mi padre.
    
    —¿También se la chupabas a papá? —pregunté contrariado.
    
    —Y más cosas, mi amor. Con tu padre lo hice todo por primera vez.
    
    El tono que empleó al decir esto me hizo sospechar que si mi tía nunca había mantenido un novio había sido porque estaba enamorada de su hermano.
    
    Mientras le contaba a la italiana cómo había empezado todo, yo pensaba en mi madre y en qué pensaría si supiese que tanto su marido como su hijo habían sido exprimidos, a muy corta edad, por aquella mujer.
    
    No quise preguntar si esa costumbre que tenían se había mantenido después de que mis padres se conociesen, pero era más que probable que así fuese. Por lo que decía, desde muy corta edad, ambos habían jugado sin remilgos con el cuerpo del otro, dándose placer y poniendo en práctica todo lo que llegaba a sus oídos que se hacía entre hombre y mujer.
    
    Esta confesión me dejó un tanto turbado. Mi madre no es como mi tía o yo; ella es bastante inocente y santurrona. No había más que verla follar para darse cuenta de ello. Mi padre se enamoraría de ella y le haría feliz, sin duda, pero ...
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