1. Mi primera infidelidad con dos desconocidos


    Fecha: 08/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... acá mamacita que aún te falta comerte esta!… —me dijo mostrándome su fierro, de nuevo en todo su esplendor. Al ver esa suculenta verga, no pude evitar un estremecimiento.
    
    —Ponte de nalgas hacia mí… —me ordenó impaciente.
    
    Levantándome del sofá, aun temblorosa, me quité el vestidito todo arrugado, sacándomelo por encima de la cabeza y quedando completamente desnuda ante los dos.
    
    —¡Hija de tu puta madre, estás buenísima!… ¡Que pinches nalgotas te cargas, perra!… —dijo Emilio apretando mi nalga izquierda y con una sonrisota de satisfacción.
    
    —Además de guapa y ponedora, está durita —dijo Luis, halagándome aún más.— ¡Qué nalgotas más ricas tienes y mira que tetas se carga la cabrona!…
    
    Por primera vez me estaba mostrando ante ellos, y su reacción me encantó. Así que sin pensarlo más les dije:
    
    —Quiero que me cojan hasta por las orejas, hasta que ya no puedan cabrones… Hoy soy su puta para toda la noche.
    
    —Ven para acá, te voy a montar como nunca… Se ve que el pendejo de tu marido no te llena pinche zorra, pero ahora tendrás verga hasta por las orejas. Te voy a reventar tu madre a punta de vergazos…
    
    —¿Y qué esperas?, haz de mi lo que quieras… —dijo casi con voz temblorosa ante el deseo.
    
    Y diciendo esto, me tomó de la mano, me arrodilló ante él y me metió la verga en la boca.
    
    —¡Chúpame la verga antes de metértela, puta!…
    
    Pensarán algunos de los lectores que todo lo que me decían me molestaba, pero no, era todo lo contrario, y sentía rico oír esas ...
    ... palabras. Así que le di mis mejores chupadas a esa vergota, succionando con fuerza y haciéndolo estremecer. Un poco después me puso de nuevo de perrita y ahora fue él quien me chupó la panocha. Me comía con furia y me estremecía toda, luego de saciarse con mi almeja, sus chupadas y lamidas se dirigieron a mi ano; me estremecí aún más al sentir la punta de su lengua tratando de horadar mi culito apretado. Después, Juan Emilio se levantó, me afianzó por las nalgas y me la metió duro, con fuerza haciéndome pujar al sentir su vergota.
    
    Me empezó a meter y sacar su instrumento con fuerza y muy rico, yo me abrí más de piernas para darle mejor acceso a mi concha, repleta de su verga; y de pronto y sin decirme nada, me la sacó y me comió de nuevo el culo. En eso estábamos cuando Luis ya se había recobrado. Su curvado garrote hacia arriba se mecía insolente, macizo, duro y babeante. Se me antojó para mamarlo otra vez; pero su amigo me tomó de las ancas y me hizo montar sobre él.
    
    —Ven acá hija de la chingada…
    
    Me empaló haciéndome subir y bajar rítmicamente, moviéndose mañosamente me hizo quedar prácticamente horizontal a él, que estaba debajo de mí. Me jaló por la espalda y logró que mi culo quedara expuesto e indefenso, y cuando me di cuenta de su maniobra fue demasiado tarde. El anfitrión estaba atrás de mí, con algo grasoso me estaba untando los pliegues de mi culo. Me estremecí y me dio miedo al imaginar lo que se aproximaba; se acomodó y sin darme tiempo protestar me empujó su ...
«12...4567»