1. Distopía de género: La metamorfosis de Julián 3


    Fecha: 18/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Vera, Fuente: TodoRelatos

    ... Esto es lo que tú nunca tendrás, pero lo que desesperadamente necesitas dentro de ti. Eres un puto recipiente, ¿lo entiendes? Un agujero bonito esperando a ser llenado por un hombre de verdad.
    
    Julian se frotó contra él, su cuerpo moviéndose por instinto, persiguiendo la presión. —Sí… soy un recipiente… —gimió, su propia voz sonándole extraña, lejana, pero excitante—. Un agujero… necesito que me llenen…
    
    —Dilo bien. Di para quién estás hecho.
    
    —Estoy hecho para usted, señor… Para hombres de verdad… soy solo una puta.
    
    —Una puta que sabe su lugar. Muy bien.
    
    —*¡Oh, qué rápido aprendes, zorrita!* —se burló Julianna en su cabeza—. *¡Te estás derritiendo como la mantequilla! ¡Estás hecha un puto charco por él! ¡Patética! ¡Pídele más! ¡Demuéstrale lo necesitada que estás!*
    
    Obedeció. Su tono se volvió más lascivo, más necesitado, las palabras saliendo en un torrente de autodesprecio aprendido. —Por favor, señor… soy solo una puta blanquita e inútil… necesito una polla de verdad que me domine, que me ponga en mi sitio… por favor…
    
    Valerius soltó una carcajada. Con una mano, siguió sujetándolo por la cintura, mientras que con la otra empezó a desabrochar la camisa de Julian, arrancando los botones en su prisa. El frío aire de la oficina golpeó el torso desnudo de Julian. Entonces, la mano del Jefe se cerró sobre su pecho. Sus dedos pellizcaron y retorcieron sus pezones con una agresividad brutal, arrancando gemidos de dolor y placer de la garganta del chico. ...
    ... Valerius se tumbó encima de él, aplastándolo contra el escritorio, su peso inmovilizándolo por completo, y continuó montándolo, susurrándole al oído.
    
    —¡Mírate! ¡Qué par de tetitas tienes! ¡Perfectas para que un hombre las agarre mientras te revienta el culo! ¡Voy a chuparlas hasta que te salgan moratones, puta! ¡Voy a usarlas como si fueran de una mujer de verdad, porque para todos los efectos, eso es lo que eres! ¡Mi mujer personal!
    
    —¡Sí, por favor! ¡Úseme! ¡Soy su mujer! —gritó Julian, su mente disolviéndose en un mar de sensaciones, persiguiendo locamente el orgasmo que se acumulaba en su interior.
    
    Con un movimiento brusco, Valerius le desabrochó el cinturón y le bajó los pantalones de un tirón, junto con su ropa interior. El fino tanga de encaje negro quedó expuesto, una visión ridícula y obscena en la cruda luz de la oficina.
    
    —¡Joder, pero mira esto! —rugió el Jefe, riendo—. ¡Una putita con lencería de zorra! ¡Sabías que este día llegaría, verdad! ¡Te vistes para la polla que sabes que mereces! ¡Qué buena chica!
    
    —Quería… quería estar bonito… para el hombre que finalmente me reclamara… —jadeó Julian, cada palabra una confesión de su propia y retorcida programación—. Quería que le gustara lo que viera…
    
    —Oh, me gusta, créeme —dijo Valerius, su voz volviéndose seria, la de un hombre de negocios cerrando un trato. Dobló a Julian sobre el escritorio, su cara aplastada contra los expedientes polvorientos, su culo respingón y expuesto apuntando directamente a la ...
«1...345...8»