1. Distopía de género: La metamorfosis de Julián 3


    Fecha: 18/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Vera, Fuente: TodoRelatos

    ... entrepierna del Jefe. Volvió a frotarse contra él, esta vez con una intención más deliberada—. Hablemos de tu nuevo puesto, Julian. Ya que eres tan ambiciosa. Olvídate de la patrulla. Tu nuevo trabajo será "Asistente Personal Especial del Capitán".
    
    Julian, con la voz ahogada por la posición, jugó su parte. —¿Y… y cuáles serían mis… responsabilidades, señor? ¿Y mi… salario?
    
    —Tus responsabilidades —dijo Valerius, su mano trazando un camino desde la nuca de Julian hasta la base de su columna—, serán variadas. Empezarás cada mañana de rodillas, aquí mismo, dándome la bienvenida. Tu principal tarea será mantener mi moral alta. Eso implica mantener mi polla vacía y mi estrés bajo. Limpiarás mi oficina… con la lengua, si es necesario. Y estarás disponible 24/7 para cualquier "emergencia" que yo tenga. Tu salario será el techo sobre tu cabeza y la comida que te dé de mi mano. Tu paga extra será cada vez que decida correrme dentro de ti. Ese será tu bonus.
    
    —¿Y… mi uniforme? —preguntó Julian, su voz un hilo.
    
    Valerius se rió. —Tu uniforme será un collar. Y quizás medias, si te portas bien. Pero he pensado en un papel aún más importante para ti. Algo mucho más… degradante. Mi mujer, la muy inútil, no ha podido darme un heredero. Está seca, vacía. Pero tú… tú eres joven. Tienes un culo fértil, un cuerpo diseñado para criar. Tu verdadero trabajo, Juliancito, será ser mi yegua de cría. Te voy a follar día y noche, sin descanso, hasta que ese vientre plano tuyo se hinche con ...
    ... mi hijo. Darás a luz a mi heredero, a mi hijo varón. Mi mujer lo criará como si fuera suyo, por supuesto. Nadie tiene por qué saber de dónde vino. Y tú… tú volverás a tu verdadero trabajo: recibir mi polla y empezar a producir el siguiente. Serás mi secreto sucio, mi incubadora personal.
    
    El silencio llenó la habitación. Y entonces, Julian hizo algo que selló su destino para siempre. Lentamente, con manos temblorosas, se bajó el tanga él mismo, exponiendo su ano sonrosado y tembloroso a la vista del Capitán. Se abrió las nalgas con sus propios dedos, ofreciéndose por completo.
    
    —Por favor, señor… acépteme… —suplicó, su voz ahora un monólogo de rendición absoluta, un espectáculo lascivo de autodesprecio—. Soy solo una puta inútil, un maricón blanquito que no sirve para nada más que para ser usado y preñado por un hombre superior. Mi culo está vacío y suplica ser llenado y destrozado. Mi vientre es un erial que necesita su semilla para tener un propósito. Fólleme aquí mismo, en su escritorio. No le diga a su esposa. Déjeme ser su secreto, su puta, su incubadora. Conviértame en su yegua de cría. Es lo único para lo que sirvo. Por favor, reclámeme, Capitán. Préñeme.
    
    **¡CRACK!**
    
    La mano de Valerius se estrelló contra la nalga expuesta de Julian con una fuerza atronadora, dejando una marca roja e hinchada al instante. Julian gritó, un sonido agudo de dolor y éxtasis.
    
    —Buena chica —gruñó el Jefe.
    
    Se inclinó, y Julian sintió un líquido caliente y espeso en su ano. ...
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