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Distopía de género: La metamorfosis de Julián 3
Fecha: 18/04/2026, Categorías: Transexuales Autor: Vera, Fuente: TodoRelatos
... Valerius le había escupido. Y entonces, sintió dos dedos gruesos, lubricados con su propia saliva, presionando, invadiendo, estirándolo. —Ahora veamos si este coñito de culo está a la altura de tus promesas, mi pequeña yegua… Porque si lo está, te prometo que no volverás a caminar derecha. Y en nueve meses, me darás un hijo. O morirás en el intento. Los dedos de Valerius eran como gusanos gruesos y calientes, explorando el umbral del ano de Julian con una pericia insultante. Su otra mano aplastaba la nuca del chico, manteniéndolo inmovilizado sobre el escritorio. El sonido de su propia cremallera bajando fue como un trueno en la quietud de la oficina. —Esta va a ser tu nueva vida, puta —gruñó Valerius, su voz un monólogo de posesión que se derramaba en el oído de Julian—. Olvídate de la patrulla, de los informes, de toda esa mierda. Tu única realidad será mi polla. Te levantarás con mi polla en tu culo y te dormirás con el sabor de mi corrida en tu garganta. Te voy a joder hasta que no sepas cómo te llamas, hasta que tu cerebro se convierta en una puta papilla de placer y sumisión. Te voy a preñar tantas veces que tu cuerpo se deformará, tus caderas se ensancharán para siempre, tu vientre quedará flácido y marcado. Serás un puto mapa de mi propiedad. Mi mujer, la muy estéril, criará a mis hijos, a los hijos que tú, mi yegua de cría, parirás en secreto. Y a ella le diré que estoy en una reunión hasta tarde, cuando en realidad estaré aquí, en esta misma oficina, ...
... reventándote el culo sobre mi escritorio. Serás el animal que produce mi linaje. Y te juro por Dios que te va a encantar cada puto segundo. Poseído por una locura que ya no era suya, Julian se abrió más. Empujó el culo hacia atrás, buscando los dedos del Jefe, ofreciéndose con una desesperación animal. Su voz era un jadeo roto, una letanía de sumisión. —¡Sí, por favor! ¡Quiero ser su ganado! ¡Su puta secreta! ¡La zorra que tiene en la oficina! ¡Fólleme mientras su esposa duerme en su cama! ¡Es tan excitante ser su secreto sucio! ¡Por favor, Capitán, deme su semilla, deme un propósito, destróceme, conviértame en su incubadora personal! ¡Reclámeme! —*¡Más, zorra!* —siseó Julianna, su voz una aguja de hielo en su cerebro—. *¡Suplícalo como si tu vida dependiera de ello! ¡Dile que eres un maricón inútil sin la polla de un hombre de verdad! ¡Dile lo mucho que necesitas que te humille y te castre! ¡Humíllate, puta!* —¡Soy un maricón inútil! —gritó Julian, las lágrimas mezclándose con el sudor en su rostro aplastado contra la mesa—. ¡No sirvo para nada sin la polla de un hombre de verdad dentro de mí! ¡Necesito que me humille! ¡Que me castre después de preñarme! ¡Que me convierta en una mujer completa! ¡Por favor, hágamelo, hágamelo, hágamelo! El Jefe se rió, un sonido gutural de satisfacción absoluta. Estaba a punto. Julian sintió que los dedos se retiraban, oyó el roce de la tela cuando Valerius se preparaba para tomarlo. El hombre se detuvo un instante, probablemente ...