-
El Deseo de Marcos
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Gays Autor: Zarsex, Fuente: TodoRelatos
... sobre la fría cerámica. Luego, con una seña autoritaria, indicó a Marcos que se colocara allí. Este obedeció, escondiendo los pies bajo sus glúteos y apoyando las rodillas con delicadeza en el cojín. De pronto, despabiló y empinó la botella en sus labios. Unas gotas resbalaron por su pecho desnudo. Byron, al ver la escena, llevó su mano libre al paquete oculto tras la tela del bóxer. Lo apretó con torpeza, excitado, mientras apagaba lo que quedaba del cigarro. —Dame lo que queda del vino. Y si tienes más, tráelo. Pero rápido... quiero que me la chupes —ordenó, con la voz ya más ronca. Marcos reconoció en su voz el efecto del alcohol. Fue en busca de lo poco que quedaba y lo dejó en el suelo, al alcance de Byron, quien ya se había desprendido del bóxer, dejando a la vista un miembro que, aun en estado flácido, imponía respeto. Se lo acariciaba con fuerza, aunque seguía sin mostrar señales de erección. —Perrita, quiero que hagas algo nuevo. No sé si me va a gustar, pero quiero probar —dijo Byron con tono despreocupado, casi jugando. —A ver, cuéntame —respondió Marcos, intentando sonar coqueto. Byron soltó una carcajada áspera, casi burlona. —Primero, Pásame tu celular. Después, tú solo haz lo que te diga. —remató, con voz más dura. Marcos asintió, vencido. Se levantó del suelo, buscó su celular y, a regañadientes, se lo entregó ya desbloqueado. Byron encendió la cámara. —Perrita, cierra los ojos —ordenó Byron. Marcos obedeció sin ...
... titubeos. Byron apuntó su rostro con la cámara mientras colocaba frente a él uno de sus pies aún cubierto. Marcos entendió enseguida a qué se refería su amo con aquello de “algo nuevo”. Hábilmente, tomó el pie con ambas manos, lo desvistió con cuidado y, al mismo tiempo, introdujo la piel desnuda en su boca. Cuando estuvo completamente descubierto, pasó su lengua entre los dedos bien cuidados de Byron. "Podrá no ser fino y será un patán, pero gracias a Dios es limpio", pensó Marcos con cierta resignación irónica. La escena no era particularmente placentera para Byron, pero sí divertida. Le causaba gracia tener a un hombre dos años mayor que él chupándole los pies mientras lo grababa con su celular. —Perrita, abre los ojos —ordenó. Marcos al levantar los párpados, se encontró con los ojos celestes de Byron, concentrado en la cámara, y con una mueca burlona en sus labios. En ese momento comprendió que aquello no era un juego erótico para su amo, sino un acto puro de humillación. Sin embargo, no se detuvo. Byron le ofreció el otro pie, Marcos inclinó todo su cuerpo hasta el suelo para lamerlo directamente desde allí, evitando que su amo se esforzará. El gesto provocó una carcajada honesta en Byron, satisfecho con la entrega de su perrita. —Di a la cámara que amas los pies de este pendejito, dilo —ordenó Byron con tono burlón. Marcos, rojo de vergüenza, obedeció. Con voz susurrante, pero firme para que quedara registrado, pronunció: —Amo los pies de mi amo de diecinueve ...