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El Deseo de Marcos
Fecha: 23/04/2026, Categorías: Gays Autor: Zarsex, Fuente: TodoRelatos
... años. La carcajada de Byron fue inmediata. De pronto, sin previo aviso, lo tomó del cabello —ese corte mullet tan suyo— y levantó su rostro hasta dejarlo justo frente a la cámara. Carraspeó y, con fuerza, le escupió directo en la frente. El líquido espeso resbaló lentamente antes de que la bofetada le hiciera girar el rostro. Byron se incorporó con calma. Levantándose del sofá para erguirse delante de Marcos, sin soltar su cabello, obligándolo a alzar la cara. Sin una palabra más, guió su cabeza hacia la entrepierna, donde el miembro —ya semi erecto— lo esperaba, reclamando su lugar. Marcos deslizó sus dedos por el vientre tenso de Byron, siguiendo el camino de vello que lo conducía al abismo que tan bien conocía. Cuando lo tuvo frente a él, abrió la boca con suavidad, como quien recibe algo sagrado. El calor y el peso le eran familiares, pero no por eso menos intensos. Byron dejó escapar un gruñido satisfecho y lo tomó por la nuca, guiándose sin palabras. Marcos se dejó llevar, sabiendo que cada gesto era una prueba, cada gemido un ...
... premio. Por un instante, sintió que perdía el control: una arcada lo obligó a retroceder, y la reacción de Byron fue inmediata; Una bofetada y un escupitajo directo en el centro del rostro. —¿Así recibes a tu dueño, perrita? —susurró en tono burlón pero coqueto. Marcos bajo la mirada y abrió sus labios en señal de bienvenida, la mano de Byron se posó tras su nuca, mientras la pelvis comenzaba suavemente a contornearse La escena se transformó en la cúspide de su deseo, el, arrodillado, con el rostro húmedo por la mezcla de saliva y ansiedad; Byron, erguido como un dios implacable, con la cámara aún en mano. Aunque a ratos le asustaba, era justo lo que deseaba. Los escupos se mezclaban con la saliva que ya se le caía sola. El calor, el olor, todo lo tenía envuelto. Cada tanto Byron sacaba su miembro solo para sacudirlo en su cara. A veces lo escupía, a veces lo grababa. Marcos no decía nada. Sabía lo que estaba haciendo. Sabía que eso le gustaba. Y aunque le diera vergüenza, aunque sintiera que se estaba hundiendo, su cuerpo no lo negaba.