-
La curiosidad mato al gato (padre e hija)
Fecha: 24/04/2026, Categorías: Incesto Autor: luisfa60, Fuente: TodoRelatos
... palpitar rítmicamente, lo que me indica que él también había terminado su tarea. Bajo de mi cuerpo y recostándose a mi lado, se sacó el forro para atarlo; se lo pedí para ver el contenido que me había perdido de tener dentro; pude observar los vestigios sanguinolentos de mí "inocencia" perdida. Por un rato muy largo quedamos en silencio en la cama, acariciándonos con mucho amor. Me levanté y preparé dos cafés; se lo llevé a la cama y lo tomamos. Su cara reflejaba felicidad y descuento, que la mía también. De tanto en tanto me daba un beso y sonreía, sentado en la cama y apoyado contra el cabezal. Me volví a levantar trayendo mi móvil, abrí la cámara y le dije que filmara, bajé a su miembro y comencé a chuparlo, lo miraba a los ojos y chupaba, pasaba la lengua y chupaba, le daba besitos y chupaba. Lo sentí como iba creciendo dentro de mi boca poco a poco; se lo mamé hasta que logré sacarle otra vez el semen de sus testículos. Estaba dispuesta a probarlo, lo quería, lo deseaba. De repente, una andanada caliente inundó mi boca luego de que se le pusiera más duro. Sorprendida por la ignorancia en el tema, trague y trague cada expulsión de semen. No quería desperdiciar nada. Sabe rico mi papá. Luego de esto se quedó dormido; mientras tanto, aproveché para acariciarlo a gusto mientras observaba al gigante dormido que pendía hacia la izquierda de su pelvis, hasta que también me dormí, no sin antes ver el video que habíamos filmado. Al otro día, al despertar, mi ...
... papá ya no estaba en casa; había salido al trabajo y yo aún me encontraba desnuda. Aproveché y me quedé así mientras hacía los quehaceres de la casa. Lo primero fue lavar las sabanas; en ella quedaba aún la prueba de mi virginidad en una mancha que estaba tomando un tono amarronado. Me quedé observándola y recordando la noche anterior. Me sentí muy feliz, sin ningún tipo de culpas; yo lo había buscado y lo había encontrado. A la llegada de Papa, lo vi cabizbajo, me saludó y fue directo al baño. Serví la comida e hicimos el almuerzo en silencio. Al finalizar lave los elementos utilizados, le preparé su café y llevándolo hacia el sillón donde estaba sentado le pregunté. - Papito, ¿qué te ocurre? - Ojalá pudiera decirte que no me pasa nada, es que lo de anoche nunca debió pasar, te pido perdón, me deje llevar. - No, papi, no tenés que pedir nada, yo lo quería, lo busqué, quería que vos fueras mi primer hombre. - Es que somos padre e hija… - Nadie tiene por qué enterarse; puede quedar entre nosotros. - Es que… - Nada, papa, es que nada, ya lo hecho, hecho está, ¿fue consentido por ambos? Sí, ¿nos gustó? Sí, ¿la pasamos bien? Sí, entonces… Ya, papito hermoso, te amo. - Yo también te amo, pero me siento mal. - Tranquilo, vas a ver que con el correr del tiempo se te va a ir pasando. - Es que esto no debe ocurrir otra vez. Está muy mal lo que hicimos. - Ya vas a ver que no. Ese día transcurrió dentro de todo normal; él estuvo muy pensativo, pero ...