1. Oda a las alumnas del IED Altamira


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... segundos. Mosquita sintió prevención durante un par de segundos y se tapó los senos con el brazo, pero al fin dejó su pecho a la vista. Ambas estaban en tanga pequeñita frente al gordo. —Den la vuelta. Ellas obedecieron. —Ambas saben bailar ¿cierto? —Sí. —Sí. —Está bien. Pero les advierto: Cuando salgan a la tarima, salgan contentas. Bailando y riéndose. Los clientes no quieren ver monjitas poniéndose a llorar. El evento es de 12 a 2 de la mañana. Les pago cincuenta por desfilar, bailar y que las mojen bien. Los clientes compran fichas de plástico para tirarles a ustedes como ‘apoyo’. Ustedes la guardan y yo se las cambio otra vez por plata. Para que les tiren muchas fichas, les sugiero que sean muy desinhibidas, no le muestren miedo al público. No se les tiren encima, porque las violan y yo no respondo, pero tampoco se peguen a la pared. Déjense tocar un poquito, manténganlos calientes. Si necesitan poper, yo les doy el poper. A la que el público elija como ganadora, se gana trescientos. Y seguro alguno se las querrá llevar. Ese es el premio mayor, pero ya no tiene nada que ver conmigo. Y traigan su propio candado para que vayan guardando sus fichas en los casilleros ¿entendido? —Entendido. —Sí. —Díganles sus nombres a la secretaria y nos vemos esta noche. Y usted, Julieth ¿viene? —Sí, pero solo a ver. —Siempre es bienvenida usted, Julieth.
    
    Camino de vuelta a Altamira, las tres chicas dialogaron mientras las señoras de barrio se mordían de envidia por la tenaz ...
    ... provocación que ellas causaban: Los señores les decían todavía cosas muy sucias y algún que otro muchachito se aventuraba a írseles detrás un rato para deleitarse viendo esos prominentes culos. —¿Por qué lo de la monjita que se pone a llorar? —preguntó Mosquita, mientras se agachaba a limpiarse una basurilla imaginaria del zapato, todo porque un joven de unos 13 estaba viéndole el trasero. —Porque —explicó Julieth— una vez hubo un video re-boleta, parce. —¿Qué pasó? —preguntó Emma Marcela, mientras volteaba a ver si el chiquillo todavía estaba por ahí. Al verlo, se agarró losleggins por el cinto y se los subió casi hasta partirse en dos con ellos. Luego volvió a ‘verse el culo’ y de paso a ver qué cara tenía el chico. Sacó la punta de la lengua. Julieth contó: —Una piroba ahí que necesitaba plata y se puso a meterse al concurso. Pero le quedó grande y se paró en la mitad a llorar. Al gordo casi se le acaba el negocio porque lo amenazaron con matarlo que porque, dizque, obligaba a las nenas. —Pobre zunga. —Sí, la que no sea lo suficientemente hembra, que se quede en la casa estudiando.
    
    🆄n sujeto inusualmente alto, con cara larga y de mandíbulas cuadradas, recibió un sobre medio arrugado, lleno de dinero de manos de Toño. El tipo parecía, por su gesto lánguido y modales fríos, alguien que vive en la soledad de un helado cementerio, subsiste de palear tierra mohosa sobre ataúdes y jamás habla con nadie. Pero en realidad era el locutor que venía cada viernes en la noche a animar los ...
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