1. Incesto y perversión (9) madre/hija


    Fecha: 29/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    ... cuenta del momento especial que les estaba regalando. Probablemente jamás volverían a vivir algo así: dos adolescentes, casi unos niños, poseyendo a una mujer adulta como si fuera su juguete sexual. Una mujer que, además, era su profesora.
    
    El chico que parecía tímido, no lo fue tanto cuando se la cogió ahí mismo, de parado, en una posición muy parecida a la de su amigo, solo que esta vez ella se apoyaba en la bacha, y se miraba al espejo mientras la montaban.
    
    Después de solo unos minutos Virginia sintió cómo todo su cuerpo se electrizaba. Su respiración se agitó. Se apoyó mejor contra la larga mesa del baño. En ese momento, entendió que ya no estaba siendo una mujer confundida, ni una profesora que cruzaba un límite. En ese instante era solo un cuerpo caliente, desarmado, siendo devorado por la juventud brutal de esos dos pibes.
    
    Durante las últimas clases, los vio en el aula. La idea de que estuviera dándole clases a dos chicos con quien había cogido, le daba un morbo especial. El miedo a quedar expuesta también la excitaba. Por momentos se preguntaba si les habían contado algo a los otros chicos, pero todo le hacía indicar que no fue así. El hecho de que eran sus últimos días en esa escuela la hacían tomarse las cosas mejor a como lo haría en otras circunstancias.
    
    Había pensado que esa aventura había quedado en el pasado. Que sería algo que Bauti y Tomás contarían como anécdotas que pocos creerían.
    
    Y, sin embargo, ahora ahí estaban los dos, en la sala de estar ...
    ... de su propia casa.
    
    —¿Así que venían a dejarme un trabajo? —dijo, cruzando los brazos, sin dejar de mirarlos.
    
    —Sí —respondió Bauti, extendiéndole el papel con la misma mano que, meses atrás, la había agarrado por la cintura con una audacia que la había sorprendido
    
    Virginia no lo tomó. Se limitó a mirarlos. Uno y luego al otro. Su mente todavía palpitaba con los ecos del recuerdo. Aún sentía el roce de esas manos adolescentes, la voz jadeante, los azulejos fríos en sus manos y en su rostro, y esas vergas duras y ansiosas invadiendo su sexo.
    
    —Ustedes saben que no hay ningún trabajo que tengan que entregarme. ¿Qué quieren?
    
    —Queríamos verte —dijo Tomi.
    
    —Nos costó encontrar tu casa —agregó Bauti.
    
    —Eso está mal. No tenían por qué estar investigando dónde vivo. Eso es información privada.
    
    —Ya lo sé. Pero ya sabés que me gusta correr riesgos cuando el premio es muy grande —dijo Bauti, dando un paso hacia ella.
    
    —No soy un premio. No soy una cosa. Soy una mujer, ¿saben?
    
    —Obvio que sabemos eso —dijo Tomás—. Es más, sos tremenda mujer. Por eso no podemos olvidarte.
    
    Él también se acercó. La rodeó por el costado, y se arrimó incluso más que su amigo.
    
    —Mi hija está en casa —advirtió ella.
    
    Los chicos intercambiaron miradas, y ella entendió por qué. Con ese comentario dejaba ver la debilidad de su negación. Ninguna mujer que no quisiera ser poseída por dos chicos que ya tenía encima daría una respuesta tan endeble. Simplemente diría que no quería hacerlo ...
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