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Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... amo» acompañado de un corazón. Esa noche durmió profundamente, con la satisfacción de que, pese a la distancia, Miguel y ella habían logrado hacerse el amor de la forma más traviesa posible. La conexión entre ellos se sentía más fuerte que nunca, cargada de un deseo que pronto saciarían en persona. Reencuentro en la Riviera Tal como habían planeado, unos días después Miguel voló a la Costa Azul para unirse al viaje. Carlota pasó la mañana inquieta, arreglándose con esmero para recibirlo. Se puso un vestido veraniego color turquesa que realzaba su figura y dejó suelta la melena castaña que tanto le gustaba a él. Cuando llegó la hora, bajó al majestuoso vestíbulo del hotel con el estómago lleno de mariposas. Miguel apareció empujando su maleta a través de las puertas giratorias, luciendo algo cansado por el vuelo pero sonriendo de oreja a oreja en cuanto la vio. Carlota corrió hacia él y prácticamente se lanzó a sus brazos. Miguel la alzó del suelo en un fuerte abrazo, riendo. Aunque intentaron mantenerse mesurados porque los padres de ella estaban a unos pasos, la emoción del reencuentro brillaba en sus ojos. —Por fin —susurró Miguel hundiendo el rostro en el cuello de Carlota, aspirando su perfume de vainilla—. Te extrañé tanto… Carlota lo apretó contra sí, sintiendo el calor familiar de su cuerpo tras días de ausencia—. Yo también, muchísimo. Después de saludar cordialmente a los padres de Carlota e intercambiar algunas bromas sobre el vuelo, subieron todos ...
... juntos en el ascensor. La familia tenía una amplia suite de dos dormitorios reservada, lo que significaba que Miguel y Carlota dispondrían de su propio espacio privado separado del cuarto de los padres. Esa privacidad implícita mantenía a ambos jóvenes compartiendo miradas cómplices y sonrisas traviesas mientras deshacían la maleta de Miguel y se instalaban. Durante el día, Miguel participó de buena gana en las actividades familiares. Fueron a la playa cercana, nadaron en el mar azul intenso y se tumbaron bajo sombrillas de rayas blancas y azules. También pasearon por el paseo marítimo, comieron helados artesanales y cenaron con los padres de Carlota en un restaurante elegante con vistas al puerto. A ojos de cualquiera, Miguel y Carlota eran una pareja joven normal disfrutando de unas vacaciones tranquilas. Se comportaban con relativa discreción frente a la familia, limitándose a caricias suaves y besos fugaces. Sin embargo, la tensión entre ellos era palpable en cada roce de manos bajo la mesa, en cada mirada prolongada cuando creían que nadie notaba. Habían acumulado un arsenal de deseos pendientes: las experiencias de Carlota con Alain, la sesión de sexting, todo alimentaba el fuego que amenazaba con consumirlos en cuanto tuvieran un momento a solas. Ambos sabían que la noche prometía ser cualquier cosa menos tranquila. Noches de Pasión en la Suite Cada caída del sol traía consigo un mundo secreto solo para Carlota y Miguel. De día eran turistas ejemplares; de ...