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Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... al bar, donde Alain ya los esperaba en una mesa discreta en la esquina. Llevaba ropa casual —tejanos ajustados y una camiseta blanca que resaltaba su bronceado—. Al ver acercarse a Carlota, su sonrisa se ensanchó, pero al notar a Miguel a su lado, la expresión se volvió interrogativa. Carlota saludó primero, rompiendo el hielo: —Alain, te presento a Miguel, mi novio. ¿Te acuerdas que te hablé de él? El francés parpadeó y luego esbozó una sonrisa cordial, tendiéndole la mano a Miguel. —Encantado —dijo con su marcado acento. Miguel estrechó su mano firmemente. —Igualmente. He oído… buenas cosas de ti. —Soltó la frase con una sonrisa medio divertida, medio tensa. Alain miró de reojo a Carlota, percatándose del ambiente cargado de subtexto. Ella mordió el anzuelo con suavidad: —Le conté a Miguel que nos conocimos, claro. Y bueno… —Se inclinó un poco hacia Alain, posando una mano en el antebrazo del francés—. También le conté que pasamos un buen rato juntos. Alain alzó las cejas, sorprendido, y luego dejó escapar una risa suave. —Vaya, así que estáis muy unidos en todo —comentó, recorriendo con la mirada a la pareja. —Lo intentamos —contestó Miguel, relajándose un poco más—. Por eso Carlota quiso invitarte esta noche. Nos gustaría… compartir otro buen rato, juntos. La insinuación quedó clara. Alain paseó la mirada de Miguel a Carlota, buscando confirmación. Ella asintió ligeramente, atreviéndose a deslizar su mano hasta la rodilla de Alain bajo ...
... la mesa. —Solo si te apetece —añadió Carlota con voz sedosa. El francés tragó saliva y su mirada se oscureció de lujuria al comprender cabalmente la propuesta. No se hizo de rogar; llevando su mano sobre la de Carlota, le dio un suave apretón. —Me apetece —respondió, dirigiendo luego una mirada cómplice a Miguel—. Solo si tú estás de acuerdo, claro. Miguel, con el corazón acelerado y las palmas sudorosas, asintió. —Lo estoy. Sellado el pacto, bebieron rápidamente una copa de vino para romper la leve tensión inicial. La química pronto fluyó: Carlota se situó en medio de ambos hombres en la mesa y bromeaba con uno y con otro, sus manos jugueteando ya fuese en el muslo de Miguel o en el brazo de Alain. La anticipación hacía que los tres se miraran con hambre creciente. No tardaron en decidir subir a la habitación antes de llamar demasiado la atención en público. Trío Ardiente En cuanto la puerta de la suite se cerró tras ellos, un silencio expectante cayó sobre los tres. La habitación estaba apenas iluminada por una lámpara de pie en la esquina, bañándolos en una luz ámbar suave. Carlota se situó en el centro de la sala, volviéndose para encarar a Miguel a un lado y a Alain al otro. Notó cómo ambos la observaban con deseo contenido, esperando a que ella marcara el siguiente movimiento. —Poneos cómodos —susurró, rompiendo la quietud con una sonrisa pícara. Miguel fue el primero en sentarse en el borde de la cama, sin quitarle los ojos de encima a ...