1. Compañeros - Capítulo 27: Costa Azul caliente


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... herirla reprimiendo algo que ella realmente quería experimentar.
    
    —No tienes que decidir ahora mismo… —dijo ella en voz baja ante su silencio prolongado—. Solo… quería contártelo. Podemos olvidarlo y pasar la noche tú y yo, como siempre.
    
    Miguel negó lentamente con la cabeza, encontrando al fin su voz:
    
    —No, yo… no quiero que lo olvidemos así sin más. Solo trato de… imaginarlo. Ver cómo me siento.
    
    Carlota se puso de pie, quedando cara a cara con él. Llevó una mano al rostro de Miguel, acariciando su mejilla con cariño.
    
    —Miguel, dime la verdad: ¿te molesta mucho la idea?
    
    —Me pone muy celoso pensarlo —admitió él con media sonrisa tensa—. Pero también me pone… no sé por qué, pero me pone caliente. Quizá estoy tan loco como tú.
    
    Ella rio suavemente, aliviada por ese destello de humor.
    
    —Podemos no hacerlo, de verdad. Solo que… pensé que tal vez a ti también te llamaría la atención. La otra noche, cuando escuchaste lo de él…
    
    —Me puse cachondo, sí —concedió Miguel, ruborizándose un poco al recordar—. Imaginarte con él… Dios.
    
    Carlota deslizó sus brazos alrededor del cuello de su novio.
    
    —Si en algún momento no te gusta, paramos. Solo si ambos estamos cómodos.
    
    Miguel tomó aire, su resolución cristalizándose.
    
    —Está bien. Hagámoslo.
    
    El corazón de Carlota dio un brinco de puro nerviosismo y emoción. Besó a Miguel profundamente, en gratitud y lujuria combinadas. Los dos se quedaron unos segundos abrazados, procesando la audacia de lo que estaban a ...
    ... punto de hacer. Miguel fue el primero en hablar luego, con una risita incrédula:
    
    —¿Y cómo lo… organizamos? Ni siquiera sabemos si ese tío querrá.
    
    Carlota sonrió con un destello travieso en la mirada.
    
    —Déjamelo a mí.
    
    Resultó que no fue complicado. Alain estaba trabajando hasta tarde en el gimnasio esa noche; Carlota lo supo porque lo había visto más temprano y él comentó que cubriría un turno extra. Con determinación, la joven le envió un mensaje (se habían intercambiado los números después de su encuentro, en términos amistosos). «¿Tienes planes después del trabajo? Quisiera invitarte a una copa…», escribió con tono sugerente. La respuesta de Alain llegó a los pocos minutos: «Termino a las 11. ¿En el bar del hotel?»
    
    Carlota coordinó que se vieran en el bar del lobby. Miguel y ella se prepararon con un cosquilleo de ansiedad en el estómago. Él optó por una camisa negra informal y vaqueros, nervioso como quien va a un examen, pero intentando mostrarse tranquilo. Carlota, por su parte, se vistió para impresionar: un vestido corto de satén color vino, sin espalda, y lencería negra de encaje debajo. Quería sentirse sexy y segura. Frente al espejo, aplicó un labial rojo profundo y se dio unos últimos retoques. Miguel la observaba desde la cama, con una mezcla de asombro y orgullo; Carlota lucía espectacular, y esa noche sería de ella el control.
    
    —¿Listo? —preguntó ella finalmente, ajustando un tirante del vestido.
    
    Miguel asintió, tragando—. Listo.
    
    Bajaron juntos ...
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