1. Wila


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos

    Wila me recibió en su oficinita del gimnasio casi al mediodía. Había terminado su rutina de pesas y aparatos, se había duchado y se aprestaba a revisar todos los papeles que Yani le había dejado sobre su escritorio y, por supuesto, vestía las ropas ajustadas que resaltaban su musculatura porque Wila era toda una fitness. Me miró con el mismo desdén con que se mira a una insignificancia, exactamente como me miró desde su cama mientras me vestía para irme esa vez que me sedujo. Cierto que lo pasé bien en sus brazos y que tuve tres orgasmos increíbles, pero Wila no figuraba entre mis preferencias a la hora de iniciar una relación.
    
    -Tú dirás.
    
    -Es solamente para avisarle que mañana será mi último día en el gimnasio. Aquí tiene mi carta de renuncia.
    
    -Pudiste dársela a Yani. ¿O tenías que decirme algo más?
    
    En ese momento odié a Yani, odié a Wila, en realidad creo que empecé a odiar a Wila esa madrugada cuando, exhausta, salté de la cama y comencé a vestirme. -¿Siempre te vistes así? Fue su estúpida pregunta al ver que lo primero que me ponía era el sostén. Odié al mundo y me odié todavía más a mí misma por haber cometido la estupidez de aceptar la sugerencia de Yani, entrégasela tú, ella te preguntará por qué tú renuncias y entonces le explicas esa cuestión de tu horario en la universidad, verás que ella no es tan mala como parece y…
    
    -No. Hasta luego.
    
    Faltaban apenas veinte días para los exámenes de diciembre, ya no tenía trabajo y lo que cobraría en el ...
    ... gimnasio acaso me permitiría comer por un par de semanas. El diez de diciembre aprobé la última asignatura del penúltimo curso de la carrera de Publicidad y, con una depresión que me dejaba apenas un poquito de fuerzas para levantarme, comencé a repartir copias de mi currículum por todas partes. El 18 de diciembre, día de San Modesto, me pasé la mañana entera tirada en la cama. Hacía calor en mi cuartito alquilado. Me quedaban solamente unos pocos pesos como para pagar el alquiler o comer, aunque podía hablar con doña Marta y pedirle que me esperara o… el olor a comida del cuarto de al lado me interrumpió.
    
    No tenía hambre pero ese aroma me hizo sentir con toda su fuerza el desamparo en que estaba. Me di una ducha en la palangana de lavar mi ropa y, envuelta en una toalla, salí a tirar el agua al patio. Estaba entrando a mi cuarto cuando vi que Yani venía por el pasillo. Di un respingo. Yani era en realidad muy bonita, aunque lo disimulaba con sus trajes entallados de oficinista. Me quedé en la puerta del cuarto, envuelta en la toalla hasta que ella estuvo frente a mí. Me llamó la atención su vestimenta de calle. Llevaba una falda negra y una camiseta turquesa de cuello redondo, usaba mocasines negros, sin medias, y un bolso de tela muy pequeño.
    
    -Vine a hablar contigo.
    
    -Pasa.
    
    La hice sentar en mi única silla y le pedí que no se diera vuelta a verme mientras me vestía.
    
    -¿Ibas a salir?
    
    -Estaba decidiendo. Dime.
    
    -Wila me canceló anteayer.
    
    -Pero…¿y cómo va a ...
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