1. Wila


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos

    ... abajo.
    
    El olor a pintura me estaba haciendo doler la cabeza, pero felizmente en la noche con un par de calmantes y el agotamiento de un trabajo que hacía años que no realizaba, me dormía de un solo tirón, al punto de que terminaba incorporando al sueño el sonido del despertador. El viernes en la mañana pude terminar con la vidriera, la dejé limpia, raspé y corté con hojitas de afeitar toda la pintura sobrante, retoqué todos los blancos y huecos y por la tarde ayudé a Yanis con el techo y las puerta de los baños. Eran casi las siete cuando llegó el dueño. Le pedimos que no tocara nada porque la pintura estaba todavía fresca.
    
    Era un hombre alto, de barriga prominente y gruesos bigotes. Usaba lentes y vestía con sencillez. Nos saludó con mucha amabilidad. Detrás de él entraron dos muchachas que, evidentemente eran sus hijas. Ambas festejaron lo bien que había quedado todo. El hombre nos ofreció entonces que al día siguiente termináramos de limpiar y armáramos todos los estantes y, lo que más nos alegró, sacó su libreta de cheques y extendió un cheque al portador por los veintidós mil pesos que restaban por cobrar.
    
    -Lo de mañana será aparte. Usted dirá, Yanis.
    
    -No se apure. Yo lo llamo cuando terminamos.
    
    A las cuatro de la tarde del sábado el local estaba limpiecito y los estantes armados, pero nosotras estábamos completamente exhaustas, muertas de hambre y cubiertas de polvillo, sucias de pintura y con olor a solvente como para que no nos picaran ni los ...
    ... mosquitos. El chofer de la camioneta de acarreo cargó todas las cosas y nosotras nos montamos con él. Dejamos todo en la casa del tío de Yani, desde donde ella llamó al turco para avisarle que todo estaba listo. Eran casi las seis cuando la camioneta nos dejó en la casa de Yani.
    
    Era un cuarto más amplio que el mío, de hecho tenía baño privado y una pequeña galería cerrada al frente. La dueña de la casa vivía al lado y tenía más cuartos al fondo. Yani estaba un poco mejor equipada que yo, tenía una neverita, un armarito de ropa, un centro musical y un televisor pequeño. Me puse a ver las travesuras de Tom y Jerry mientras se duchaba.
    
    -¿Quieres darte una ducha? -me preguntó desde el baño.
    
    -Oh, es que no tengo ropa para cambiarme.
    
    -Ven.
    
    Me acerqué y entreabrí la puerta del baño para escuchar mejor.
    
    -Dime.
    
    -Puedo prestarte algo si quieres.
    
    Sopesé la posibilidad. Temí desairarla si me negaba. Después de todo ella había hecho mucho por mí.
    
    -Está bien.
    
    Yani salió del baño con una larga camiseta de algodón. Abrió su roperito y sacó de allí un vestido enterizo con flores estampadas rojas y amarillas.
    
    -Mira, ¿te parece que salgamos a dar una vuelta? O si te apetece pedimos pizza y cenamos aquí ¿Te gustaría?
    
    La idea de salir para la calle no me atraía en absoluto. Estaba agotada.
    
    -Acepto lo de la pizza, pero compartimos los gastos.
    
    -Oh, claro, somos millonarias esta noche ¿Pido cerveza?
    
    Hasta ese momento yo no había tenido ninguna clase de morbo con ...
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