1. Como me convertí en la amante de mi hijo


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Cintia, Fuente: TodoRelatos

    ... bien o mal, pero era muy sugerente. Era obvio que mi hijo algo sentía, a pesar de ser su madre, su mano se desplazaba sutilmente, hasta que fue tocando, mi ingle, que retire un par de veces, a pesar de no desagradarme, pero ante su insistencia, fui permitiéndole, donde no pude evitar humedecerme..
    
    Sabía que caería en esa tentación, pero quien se puede resistir a los “caprichos” de un hijo, creo que comencé a mojarme, del solo hecho de imaginar que me la tocaba, donde mi jadeo comenzó a delatar mi estado, cuando levanta mi camisón, algo avergonzado, dejo que prosiga, comenzando a retirar mi trusa, que solo atino, a decir:
    
    “No, no, no” Pero siento como que intenta desplazarla, levantando el culo automáticamente, hasta que la va desplazando por mis piernas, hasta quitarla, separándome mis piernas, sintiendo sus dedos rozar tímidamente, el borde de mis labios, hasta que acaricia, mi clítoris.
    
    Me recuesto sobre el sofá, elevando mi camisón, cayendo su cara sobre mi sexo, besando y lamiendo mi vagina, mientras me agitaba como una hoja, ante el viento. Siento sus dedos clavados en mis glúteos, donde su apetito sexual se incentiva a medida que su acoso se hace más intenso, Grito gimo, cuando mi cuerpo se arquea, ante ese impetuoso sexo oral, acariciando desesperada su cabellera, pareciendo vivir un sueño carnal.
    
    No tardé en venirme de una manera, desbordante de fogosidad, pareciendo mi cuerpo estallar, producto de esa efervescencia lujuriosa, incontenible. Quedé ...
    ... extendida sobre el sofá, totalmente confundida por la que había sucedido, cuando Gabriel, me abraza fuertemente, preguntándome si estaba bien. Le conteste que sí, sin poder llegar a aclarar aun mis ideas.
    
    Le levante como un zombi, yéndome a mi cama, como inconsciente, pensando lo que había sucedido, algo que, si lo había fantaseado, al ser realidad, la situación se modifica, me quedé acostada, un rato largo, hasta que Gabriel que posiblemente esperaría algo más, se fue a la suya. Hasta que no pude más, levantándome, precipitadamente me quité el camisón, corrí sus sabanas, bajé su pantaloncito, mamando desesperadamente su pene, aun bastante tieso.
    
    Hasta que lo monté, sin demasiado preámbulo, sintiendo como su verga, se introducía en mi sediento útero, entre gemidos y exclamaciones de placer de ambas partes, hasta que después de haber tenido ese sexo tabú.
    
    Era lógico, que, a la mañana siguiente, me sentí mal, lo observaba mientras aun dormía, estaba algo confusa, si bien lo había disfrutado, no deberíamos repetirlo, me dirigí al baño, después de hacer mis necesidades, me duché.
    
    Me puse la bata, dirigiéndome a la habitación, Gabriel se había despertado, al verme me sonrió, hice lo mismo, preguntándole como estaba, asentó con la cabeza, golpeando con su mano sobre la cama, para que fuese a sentarme.
    
    Lo hice, hablamos un poco, hasta que abre mi bata, traté de disuadirlo, pero continua, hasta separarla, tocando mis pechos, oprimiendo levemente mis pezones, hasta que su boca ...
«12...567...»