1. Como me convertí en la amante de mi hijo


    Fecha: 19/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Cintia, Fuente: TodoRelatos

    ... se apodera de uno de ellos, succionando de tal manera que comencé a humedecerme, como una colegiala, cuando me saca la bata, acostándome para montarme, y penetrarme nuevamente, lo rodeo con mis piernas, donde de una manera endemoniada, nos aprestamos a tener nuevamente sexo, ante mis gemidos de placer, donde sus bruscos y veloces movimientos me llevaron a tener un incontenible orgasmo.
    
    Podría decir que esto último, hizo que tomase la dirección indicada o no, no me importaba si estaba bien o mal, era mi hijo, y fue una decisión conjunta, así que esa tarde hable con el conserje para quedarnos esos 10 días más.
    
    Vuelvo a repetir, sabía que estaba mal, pero lo estábamos pasando bárbaro, por suerte pude conseguir pastillas anticonceptivas, dándonos mejor libertad para tener sexo. Si bien lo realizábamos bastante seguido, le agregábamos una chispa de sabor especial, por ejemplo, cuando íbamos a algún show, me ponía un vestido corto, sin ropa interior, mientras bailábamos ese contacto se hacía más voluptuoso, hasta percibía cuando mi hijo se excitaba. Pero una noche al regresar a la cabaña, a Gabriel se le ocurrió tener sexo en el porche, me opuse, pero comenzó a tocarme, y por vez primera le permití besarme, mientras sus manos levantaban mi falda, donde el acceso a mi vagina era directo, por supuesto que, entre algunas copas y mi excitación, termino quitando el vestido, donde, me apoyó sobre una mesita, y me penetro, recostada sobre ella, desnuda mientras mi hijo me ...
    ... penetraba, era algo totalmente escabroso.
    
    Ya era común que, íbamos a la playa y me quitaba el sostén, Gabriel solía pasarme el protector solar sobre la espalda, hasta que toco a poco, lo hacía en todas las partes de mi cuerpo, pero cuando tocaba mis pezones, me ponía muy cachonda, irguiéndose mis pezones, donde aprovechaba para elevar más mi excitación, que apenas llegábamos a la cabaña, teníamos sexo.
    
    Pero uno de los últimos días, antes de irnos, estábamos en la playa, me había quitado el sostén, echándome boca abajo, sobre la toalla, estaba medio adormecida, cuando me despabilé al sentir una mano fría y húmeda, acariciando mi espalda, recorriendo, desde los hombros hasta la cintura, varias veces, me fui relajando, ante esos deliciosos mimos de mi hijo.
    
    Hasta que comenzó a desatar el nudo de mi tanga, aflorando mi culo, lo traté de detener: “Estas loco, hijo, eso no”
    
    Pero sin quitarla comenzó a recorrer bastante mis glúteos, oprimiéndolos y hasta separarlos, tratando de impedirlo, intenté de levantarme, cuando su dedo toco, mi vulva, separando mis piernas, donde ese roce se fue intensificando, estaba nerviosa pensando que alguien podría vernos, pero como era tarde no había gente.
    
    Si bien mi tanga algo tapaba mi trasero, cuando la retiro, solo dije:
    
    “No Gabriel” Pero permanecí acostada, despojada de mi última prenda, algo que me produzco una sensación de total exaltación, mientras su mano acariciaba mis orificios, pasando de uno a otro, donde mi cuerpo reaccionaba de ...
«12...6789»