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Los viajes de mi marido
Fecha: 23/05/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
... negociando con ella, al final la señora aceptó, reconociendo su engaño, por lo que pudo tenerla durante dos horas, con tiempo suficiente para disfrutar totalmente de ella, dándose cuenta de lo especial que era estar con una cría de esa edad, con unos pechitos apenas en punta y su cuerpo delgadito, pero con la capacidad de poder meterse una buena polla entre sus piernas y gozarla como cualquier mujer. Él sabía que debía de tratarla con más delicadeza que a sus hermanas, pero era difícil contenerse ante la predisposición de la niña a ser gozada de una manera total, incluso por su culo, del que tampoco era virgen, y después de correrse varias veces con ella, pudo hablar más tranquilamente con la cría de lo que había pasado. —¿Así que esto ya se lo habéis hecho a más clientes, no? —Sí, lo siento. Fue mi madre la que me envió a la habitación, porque vio que le gustaban las niñas, al haber estado antes con mis hermanas. Ella sabe que por mi pagan más dinero, porque piensan que todavía soy virgen y como soy tan estrechita, puedo pasar por ello. —La verdad es que cuesta trabajo metértela y pensar que ya follas de esta manera. Además, tú sabes muy bien hacerte la inocente y engañas a cualquiera, pero se nota que ya has hecho esto muchas veces, porque otras se quedarían quietas esperando a que se lo hicieran todo. —Es que usted me lo hace muy rico, es con el que más me ha gustado y yo cuando me case quiero que sea con alguien que me lo haga así. Sacando una sonrisa a ...
... mi marido, le dijo: —Eres muy jovencita todavía para que pienses en eso. Ya tendrás tiempo y experiencias con muchos hombres para que puedas elegir bien, antes de casarte. Era el último día de estancia de mi marido en ese Hostal y le dio mucha pena tener que marcharse, pero antes de volver a casa, tenía que verse con un cliente con el que tenía una venta, que le preguntó: —¿Estuviste durmiendo en el Hostal de Rosa, no? —Sí, ¿por qué lo preguntas? —Es famoso en la comarca, ya te habrás dado cuenta por qué. —Si, jaja, ya sé por dónde vas, pero yo no sabía nada de eso cuando fui allí. —No te preocupes hombre, que en este pueblo, todos nos pasamos alguna vez por allí sin que lo sepan nuestras mujeres. —Ya entiendo. La verdad es que tiene unas hijas deliciosas, las tres son maravillosas. —¿La pequeña también ha empezado?—le preguntó, interesado. —Sí, y la madre anda vendiendo su virginidad a todos los que van por allí. —Jajaja, que lista es Rosa, siempre supo hacer negocios, desde que ella misma empezó a sacar partido de su cuerpo, hace bastantes años. —¿Empezó de jovencita también? —Sí, su padre empezó a joderla bastante pronto y ella pensaría que podía sacarse dinero con ello si se la dejaba meter por otros hombres, así que empezó a trabajar en una barra americana que había en el pueblo, con 14 años. Eran otros tiempos, claro, y esas cosas no se miraban tanto, y más en estas comarcas tan alejadas de todo. —Ya veo, supongo que no sería la ...