1. Los viajes de mi marido


    Fecha: 23/05/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30

    ... única de esa edad que lo hacía.
    
    —Que va, allí mismo podías follarte a otras niñas,que vendían sus padres o que eran huérfanas y nadie se hacía cargo de ellas, a las que muchos iban a montar sin ningún reparo,si no podían hacerlo en casa, jaja.Esas cosas se veían con normalidad en esos tiempos. LuegoRosa se lió con uno con dinero, que le puso ese Hostal y ella se dio cuenta del negocio que había, así que cuando se quedó embarazada y tuvo a las tres niñas, no le importó ponerlas a trabajar a ellas también.
    
    —Pues vaya como trabajan las crías. Deben de haber salido a la madre, desde luego. Hasta la pequeña se desenvuelve con una soltura que no te puedes ni creer.
    
    —¡Bufff!, que maravilla.Tendré que pasarme por allí, a ver qué tal la pequeña.
    
    —Es tremenda, ya lo verás. Yo nunca creí que una criaja así pudiera darte tanto placer.
    
    —¡Madre mía!, si hasta hace poco andaba jugando con mi hija en la calle y ahora ya está dejándosela meter. Que rico coño debe tener ya…..
    
    —¿Tú tienes una hija también?
    
    —Sí, ya te digo, de la edad de la pequeña de Rosa, y bueno, ya sé lo que estás pensando, pero no me la follo todavía, jaja.
    
    —Yo no insinuaba nada,hombre. Solome daba curiosidadque por lo que me contabas de las costumbres de aquí….
    
    —Claro, hombre, tranquilo.De momento me caliento con ella, le meto el dedo,y hasta la he puesto a chupar…., pero nada más, ¡eh!, porque a su madre no le gusta que la emputezca.
    
    —Así que su madre está al tanto de todo, ...
    ... también…
    
    —Bueno, de algo, porque ya sabe como somos aquí. Si a ella misma le paso, ¿que va a decirme?
    
    —O sea, que al final vas a acabar follándote a tu hija….
    
    —¿Tú que crees?, jaja… En su debido momento…. La mayoría lo hacen, no te creas….
    
    —Ya, entiendo. Curioso lugar éste, tendré que volver……
    
    Mi marido, ya en el viaje de vuelta, no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado y como estaba anocheciendo, le llamaron la atención las luces de un club de carretera, así que decidió pararse a descansar un rato.
    
    Al entrar se dio cuenta de que el ambiente estaba muy animado con muchos clientes y un montón de chicas de todas clases, rubias morenas, negras, todas ellas espectaculares, que se exhibían entre los clientes. A él se le acercaron unas cuantas, para que las invitara a una copa o para pasar al reservado, pero como no acababa de decidirse por ninguna, el encargado se le acercó a preguntarle:
    
    —¿No le gusta ninguna de las chicas?
    
    —Si que me gustan, pero yo las prefiero más jovencitas.
    
    —¡Aja! No hace falta que me diga más. Viene del Hostal de Rosa, ¿no? —repitiéndose la misma pregunta, para su sorpresa—. Venga conmigo al piso de abajo, que tenemos otros tipo de material más de su gusto.
    
    —¡Ah! Estupendo.Este lugar está lleno de sorpresas….
    
    Mi marido le siguió, bajando por unas escaleras a otra estancia, donde había unos pocos clientes con un grupo de chicas realmente más jóvenes que las que estaban arriba, más del estilo de las hijas de Rosa, y se fijó en una ...
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