1. Amor prohibido, seducida por un guardaespaldas


    Fecha: 30/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: MaipuCL, Fuente: CuentoRelatos

    Les pasaré a contar mi historia de mujer, que, por circunstancias de la vida, por allá en los años 80 le fui infiel a mi hombre que en realidad tenía pocas expectativas, mi esposo, el padre de nuestra hija.
    
    La historia comienza así: Él trabajaba en una empresa de comunicaciones, por lo que pasaba mucho tiempo viajando a provincia, y fue en una de ellas que él visitaba todas las noches los recién inaugurados locales nocturnos llamados toples…, el problema era que cuando viajaba de regreso, no traía dinero, se despreocupó de nuestra hija, y me vi en la necesidad de pedir prestado dinero a mis amistades para mantener el hogar de provisiones y las necesidades de nuestra hija, y para mal de males, vivíamos con mi suegra, mujer dominante, quién tuvo a su hijo bajo sus pies por varios años, ella me hacía la vida imposible todo el día.
    
    Mi esposo empezó a ser un golpeador y me faltaba el respeto continuamente. Un día hurgué en su velador en donde encuentro un documento bancario con una buena suma de dinero. Dinero que nunca vi ni un peso.
    
    El problema mayor y grave, que brevemente les comento, es que me contagió con una de esas enfermedades sexuales. Mi agonía fue cuando tuve que comprobar mi estado de salud, recurriendo al hospital de la zona, y decepcionada me entero que todas las mujeres que estaban a mi alrededor eran prostitutas, me sentí morir, yo siendo una persona de buen vivir, dueña de casa y educada. Creo que ese fue el principal detonante para tomar en ...
    ... consideración tantas insinuaciones de hombres, y quería sentirme acogida por alguien que me tratara como me lo merecía y no seguir humillándome por la persona a quién amaba.
    
    Me describo físicamente, soy bajita, de 1,6 de altura, buen culo, tetas proporcionadas, pelo corto de color negro, ojos cafés oscuro, facciones armoniosas y principalmente muy simpática y amorosa.
    
    Un día con mis 26 años me sentía agobiada, bajé al centro de la ciudad a pasear y distraerme, iba vestida con bluyines apretados, una polera con algo de escote y mis tacos altos. Pasaba frente a una entidad de la Armada y siento que se me desprende uno de mis aros, y comienzo a buscarlo en el suelo. Cuando siento una voz a mi espalda que me pregunta:
    
    -¿Se le perdió algo hermosa?
    
    Es ahí cuando no pensé que se convertiría en mi perdición, mi martirio, mi dulce tormento y el autor intelectual de las culiadas más deliciosas que he recibido en toda mi vida.
    
    Como decía, yo estaba de espaldas hacia él, semi agachada buscando mi aro perdido, hasta que una imponente y penetrante voz destruyó la conexión que tenía con mi búsqueda, por lo que me hizo voltear.
    
    Como decía, siento esa voz diciendo: “¿Se le perdió algo hermosa?”.
    
    Y ahí estaba, ese imponente hombre de unos 32 años, estatura de 1,8 de altura, de cabello castaño claro un poco corto, ojos verdes, barba de varios días, pero bien retocada, labios perfectamente dibujados y rosados, nariz perfilada y piel blanca. Lo vi como en cámara lenta y mis ojos café ...
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