1. Amor prohibido, seducida por un guardaespaldas


    Fecha: 30/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: MaipuCL, Fuente: CuentoRelatos

    ... deseos de satisfacer mi revancha de mi esposo, le respondí muy segura “¡Vamos!”.
    
    Veo que nuestro destino se había encaminado rumbo al camino internacional, zona de moteles. Como era mi primera vez en estas andanzas, sentía miedo, pero ya mis deseos se apoderaron de mí y había que asumir. Ingresamos a uno que fabulosamente se decoraba en su entrada. Ya en el interior, nos despojamos de algo de prenda y cuando salgo del tocador, me recibe con los brazos abiertos y me aprisionó contra la puerta. Me comió la boca con tanta fuerza y salvajismo, que en ocasiones nuestros dientes se chocaron. Sin piedad, Eduardo metió su lengua en mi boca y ambos músculos comenzaron una danza erótica que lo dejó con una firme erección en su pantalón, la cual podía sentir en mi vientre.
    
    Eduardo me tiró en la cama, alzó mi vestido y dejó a su merced mi vagina húmeda por causa suya. “Ya te comí la boca y ahora tengo que comerme tu sexo”, me dijo muy decidido. Solo un segundo demoró en quitar mi ropa interior cuando sentí su cálida y húmeda lengua escarbando en mi clítoris.
    
    A medida que aumentaban mis gritos y de placer, así era la potencia que impregnaba en su perfecto trabajo oral, el cual complementó con la misma cantidad de dedos que hacía tan solo un par de minutos, yo tenía dentro de mí. “No sabes todo lo que te deseaba… eres una joven muy dulce… sabes tan bien, podría embriagarme con tus deliciosos jugos”, me susurraban mientras yo disfrutaba de aquel oral, acariciaba su cabello con mis ...
    ... dedos y de vez en cuando miraba cómo devoraba mi vagina con su lengua.
    
    Después de dos maravillosos orgasmos y con ganas de más, era mi turno de proporcionarle placer. Ahora siendo yo la que mandaba me subí a horcajadas sobre él, bajé su pantalón, su bóxer y vi la verga más grande que alguna vez me había clavado, eran 21 centímetros de amor. Estaba larga y lo mejor bien gruesa, con un color rosado y con una cabezota roja y palpitante, envuelta en un sinfín de venas. Con mucho cuidado la metí en mi boca y sentí como un orgasmo salió de su boca. En ese momento me propuse metérmela toda en mi pequeña boca hasta llegar a su base y después de tomar aire traté, pero no lo logré. “Wow Patricia, que placer producen tu labios y lengua”, me dijo mi Eduardo con la voz entre cortada y claramente extasiado.
    
    Comencé a succionar y a chupar más rápido, haciendo caso al vaivén de sus caderas “vas a hacer que acabe en tu boca niña mala y mis planes para ti son otros”, dijo y me quitó enseguida de su miembro.
    
    Eduardo rasgó mi baby-doll y liberó así mis desnudos pechos grandes e hinchados por tanto placer. “Qué tetas más ricas, pero tu culo fue lo primero que en que me fijé cuando te vi”, me reveló. “Chupa y muerde mis pezones, te lo suplico”, le imploré deseosa por sentir su boca. Así lo hizo, masajeó mis pechos y mordió mis pezones hasta que el placer invadió todo mi ser. “¡Quiero que me la metas ya! ¡No aguanto más!”, le grité casi como una orden y entre risas me complació.
    
    Eduardo ...