1. Amor prohibido, seducida por un guardaespaldas


    Fecha: 30/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: MaipuCL, Fuente: CuentoRelatos

    ... oscuros fueron dibujando y memorizando sus grandes y musculosas extremidades escondidas en un traje color negro con camisa blanca y corbata a juego.
    
    Apenas y pude articular palabra, luego de que un fuerte pero delicioso corrientazo bajara desde mi cerebro, se apoderara de mis pezones hasta ponerlos duros como una piedra y se posesionara de mi entrepierna, creando una fiesta de sensaciones efervescentes en mi sexo.
    
    Desde esa tarde no podía dejar de pensar en él, su nombre era Eduardo, y cada momento era el indicado para masturbarme en mi cuarto pensando en sus brazos apoderándose de mi pequeño cuerpo, sus manos masajeando mis tetas y lo mejor, disfrutando de la verga tan grande que estaba completamente segura que tenía (y más después de estar meses sin sexo por culpa de mi infiel esposo).
    
    Eduardo me dio su número telefónico, y un día de la semana en la tarde que no tenía nada que hacer pues mi hija había salido con mi suegra a visitar una de sus aburridas amigas. Lo llamé, nos pusimos de acuerdo para juntarnos y tomar algunos tragos, pero ansiaba mi plato fuerte.
    
    Salí a caminar por una calle que daba hacia una avenida y en ese instante apareció ante mis ojos Eduardo, quien acababa de estacionarse con su auto, me había venido a buscar según nuestro acuerdo, había recién terminado su entrenamiento en la Armada, creo que no mencioné que era de las fuerzas especiales, bueno, en fin. En un intento desesperado de hacerme creer a mí misma que no me importaba, esa octava ...
    ... maravilla que tenía ante mis ojos, le dije que saldríamos en una hora y que se preparara. Tomando un poco de valor me di media vuelta y moví mi culo lo más sexy que pude para que se dibujara en el vestido azul corto de tirantes que tenía puesto y que escasamente cubría mi piel color canela.
    
    Ya en ruta hacia un restaurante, me sentía tan excitada y aún no podía creer lo que el destino me depara y me premiaba. Mientras él conducía el automóvil giré mi cabeza para dar una breve mirada hacia su entrepierna, creo que fue con una mirada lujuriosa, y observé una notoria erección en su pantalón.
    
    No alcancé a retirar mi mirada y me sorprende, por lo que me dice “Esto me produces mi reina”, me dijo con una mirada divertida, atrevida y llena de deseo.
    
    Aun no dando crédito a lo que mis ojos me mostraban, a duras penas pude contestar con un tímido “si”, mientras me incorporaba en el asiento del copiloto llena de vergüenza.
    
    “Por favor, nena no te detengas… observa lo que quieras”. Sus palabras fueron como una llave que encendió mi motor y me obligaron a levantar la cabeza y a crear muchas fantasías sexuales sobre ese dios.
    
    Por fin llegamos al restaurant, me pareció un viaje más extenso de lo que normalmente podría haber sido, en donde cenamos, bebimos y luego me propone ir a otro lugar para estar más en privado. Ya con la confianza que me habían dado algunas copas de mi licor favorito, la vaina, un compuesto principalmente por vino dulce añejo, y otros ingredientes, más los ...