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Me obsesioné con aquella mujer
Fecha: 02/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos
... haciéndolo entrar y salir y le fue cogiendo el gustillo. Yo ya estaba cardiaco por las ganas de follármela. Debía medir mis fuerzas si quería darle por el culo más tarde. Le sequé el tapón pequeño y le pasé la punta de la polla por el orificio antes de que se le cerrara. Comprobé que era imposible metérsela sin dañarla. Le metí el tapón grande en el sexo para lubricarlo y le puse saliva en el ano. Después le fui metiendo por detrás el tapón poco a poco hasta que desapareció por completo dentro de su ella. Respiraba entrecortadamente por el miedo al dolor. Dolor que no llegó en ningún momento porque fui extremadamente cuidadoso. En cuanto se relajó le dije que podíamos follar mientras esperábamos a que se acostumbrara a la intromisión posterior. Entrar en ella fue maravilloso. Gracias al tapón la estrechez de la vagina era increíble y con el ajetreo que llevábamos no tardamos en corrernos. Me preguntó si me apetecía darme una ducha para quitarme el sudor y acepté con la condición de que se metiera conmigo y que no se sacara el tapón del culo. Me enjabonó con una esponja y lego fue lamiéndome cada parte del cuerpo que aclaraba. Una vez quedó satisfecha con el resultado, fue mi turno y repetí el mismo ritual aplicándome sobre todo en los pezones. Nos comimos los sándwichs y por primera vez hablamos de algo que no fuera sexo. Me dijo que nunca había puesto los cuernos a su marido Pedro, pero fue verme en la fiesta y sus hormonas se alteraron de tal manera que decidió que ...
... tenía que tener sexo conmigo como fuera, a pasar de las consecuencias. Yo veía que cada poco se movía sobre la silla. No pregunté, pero era evidente que le estaban gustando las sensaciones del tapón dentro del cuerpo y quise aprovechar el momento. Le dije que se recostara hacia delante en la mesa. Cogí la parte exterior del tapón y tiré un poco hacia afuera, solo hasta la mitad. En cuanto lo solté, la contracción de sus músculos hizo que volviera a entrar. Jugué un rato tirando y soltándolo hasta que empezó a jadear. Era evidente que estaba descubriendo el placer anal. Por fin lo saqué del todo, me coloqué a su espalda y puse la punta de la polla en la estrada. Le pedí que cogiera aire y lo aguantara en los pulmones. En cuanto vi que estaba manteniendo la respiración le metí el capullo e inmediatamente presioné hacia dentro metiendo la mitad del glande. Soltó el aire y giró la cabeza hacia atrás mirándome con carita de aceptación y ojos vidriosos. No había duda, era el momento de meterle el resto del pene. No dijo nada, simplemente empezó a mover el culo y yo a entrar y salir. Al principio despacito, hasta que pidió más energía y entonces follamos con todas las ganas hasta que nos corrimos los dos. A partir de entonces en todos los encuentros tuvimos sexo anal. Incluso fuimos comprando juguetes para el placer y yo acabé usando los tapones que ella me metía mientras me la chupaba. La dicha duro poco, no se si afortunadamente o no. A Pedro le trasladó la empresa ...