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Compañeros - Capítulo 22: La que te debía
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... residencia y se despidieron con un beso largo, de esos que prometían más a la vuelta del puente. “Pásalo bien con los chicos… y no seas muy malo”, le había susurrado ella, mordiéndole el labio. Miguel solo rió, dándole una nalgada de despedida. Al empujar la puerta de su cuarto encontró a Luis de espaldas, organizando su mochila sobre la cama. Su compañero se giró al oírlo entrar. —Hombre, ¿ya era hora? —saludó Luis con tono socarrón. Llevaba una camiseta vieja de los Lakers y pantalones cortos de pijama. Tenía el pelo negro revuelto, recién duchado, y el pecho aún ligeramente húmedo asomando por el amplio escote de la camiseta—. Pensé que ibas a llegar de madrugada. Miguel dejó las llaves sobre el escritorio y se tiró bocarriba en su cama, suspirando dramáticamente—. Tío, casi nos meten a la cárcel hoy —soltó, cubriéndose los ojos con un antebrazo. Luis parpadeó sorprendido—. ¿Cómo? ¿Qué hicisteis ahora? Miguel no pudo contener una risa al recordar la escena—. Nos liamos en el probador de una tienda, tronco. Luis abrió la boca en una mezcla de horror y diversión—. No me jodas… ¿En serio? ¿En plena tienda? —Te lo juro —Miguel se incorporó hasta quedar sentado en la cama, con una sonrisa de oreja a oreja—. Fue… pfff, una locura. Luis dejó lo que estaba haciendo y se sentó frente a él en la otra cama—. A ver, a ver, cuenta eso ya, por favor. Miguel se pasó una mano por el pelo, aún incrédulo de su atrevimiento—. Pues nada, que estábamos de compras y ...
... Carlota empezó a picarme con lo de que me voy sin ella, y yo que “que me debes una por lo de Paolo”… total, que la tía se puso cachonda o qué sé yo, y acabamos los dos encerrados en un probador minúsculo… Luis escuchaba con los ojos muy abiertos y una sonrisilla ansiosa—. No puede ser, sois unos enfermos —dijo en tono admirativo—. ¿Y no os pillaron? Miguel dejó escapar una carcajada baja—. Casi. Nos enganchó el segurata saliendo. Por suerte no mientras… —Se detuvo, viendo la cara impaciente de su amigo—. Tío, mientras follábamos, ¿te imaginas? Ella en bolas, yo con la chorra fuera… —Negó con la cabeza, entre divertido y escandalizado de sí mismo. Luis soltó un bufido, pasándose la mano por la cara—. Joder, Miguel… qué envidia os tengo a veces. Siempre me toca oír vuestras historias calientes y yo aquí estudiando como pringado —bromeó. —Anda ya —Miguel le dio un cojín en la cara—. Tú tampoco te quejas, cabrón. Que hace nada tuviste a Marta aquí montándote un circo. Luis se rió al recordar la última visita de su follamiga. Alzó las manos en son de paz—. Vale, vale. Pero me superáis, ¿eh? Entre lo de Paolo y ahora público… Carlota y tú estáis on fire. Miguel sonrió con un deje de orgullo y travesura—. Qué te digo… la rubia es insaciable. —Notó de reojo que Luis se recolocaba discretamente la entrepierna por encima del pantalón de pijama, probablemente imaginando la escena que acababa de narrar. Un destello pícaro cruzó la mente de Miguel—. Oye… y hablando de ...