1. Compañeros - Capítulo 22: La que te debía


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... carcajada suave y se puso de pie—. Voy a… cerrar con llave. No quiero sorpresas de Arnau o Jordi viniendo a molestar antes de hora.
    
    —Buena idea —dijo Miguel, que aprovechó para levantarse también. En cuanto Luis echó el pestillo, Miguel apagó la luz principal de la habitación, dejando solo la lamparita del escritorio encendida. Una penumbra anaranjada cálida envolvió el pequeño cuarto—. Así mejor.
    
    Luis dio media vuelta tras cerrar y se quedó parado, sin saber muy bien cómo empezar. La última vez, cuando fue él quien tomó la iniciativa, todo surgió de forma más impulsiva. Ahora, teniendo que entregarse, se sentía extrañamente cohibido. Pero Miguel, percibiéndolo, tomó las riendas con naturalidad.
    
    —Tranquilo, Lucho… —murmuró con una sonrisita, acercándose despacio. Era raro llamarlo así, Lucho, apodo que solo Marta usaba; pero Miguel lo hizo a propósito, con cariño burlón, para relajar el ambiente. Y resultó: Luis soltó un pff de risa y negó con la cabeza.
    
    —No me llames Lucho, imbécil —dijo, poniendo voz de fastidio falso.
    
    Miguel llegó hasta él y le puso ambas manos en los costados, sobre la camiseta—. ¿Prefieres que te llame bebé?
    
    —Anda que… —Luis rodó los ojos, pero sus manos instintivamente fueron a posarse en la cintura de Miguel también. La cercanía de sus cuerpos activó algo familiar. Ya habían estado así antes, múltiples veces, en juegos y roces, en aquel viaje a la nieve, en las últimas fiestas, incluso compartiendo chicas. Se conocían de memoria. ...
    ... Esto era solo otra faceta—. Mejor cállate y bésame o algo, colega —soltó al fin, alzando levemente la barbilla en un gesto desafiante, aunque sus labios curvados lo delataban.
    
    Miguel no se hizo de rogar. Llevó una mano a la nuca de Luis y acercó su rostro, juntando sus bocas en un beso firme. Al principio fue extraño, como siempre ocurría: la sensación de los labios de tu mejor amigo contra los tuyos nunca dejaba de ser surreal. Pero la extrañeza duró medio segundo. Enseguida ambos recordaron lo excitante que podía ser.
    
    Luis entreabrió los labios y profundizó el beso, tomando la iniciativa en ese ámbito al menos. Su lengua buscó la de Miguel con la misma habilidad con que besaba a cualquier chica. Miguel dejó escapar un gruñidito de aprobación, pegando su cuerpo al de Luis. La diferencia de alturas era poca, Miguel apenas un par de centímetros más bajo; encajaron perfectamente, pecho contra pecho, pelvis contra pelvis.
    
    En segundos, el ambiente se caldeó. Miguel deslizó las manos por debajo de la camiseta de Luis, encontrando su torso desnudo, musculoso y tibio. Los abdominales de su colega se contrajeron al tacto, pero Luis no se echó atrás. Sus propios brazos envolvieron la espalda de Miguel, recorriéndola hacia abajo. Pronto, ambos estaban respirando fuerte por la nariz mientras sus lenguas se enredaban con lujuria recién desatada.
    
    —Mmh… —Miguel gimió muy quedo al sentir las manos de Luis colarse bajo su camiseta también, acariciándole la piel. La familiaridad de ...
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