1. Compañeros - Capítulo 22: La que te debía


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... descanso.
    
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    El sábado amaneció brillante y con brisa suave. Tras un desayuno tardío en el porche, los cuatro se encaminaron a la playa cercana con nevera portátil y pelotas de palas en mano. Pasaron la mañana entre chapuzones en el Mediterráneo todavía algo frío, partidos de palas en la orilla (que Arnau y Jordi ganaron sin remedio, para burla de Miguel y Luis), y cervezas bajo la sombrilla compartiendo anécdotas.
    
    A mediodía, volvieron a la casa hambrientos y decidieron preparar una paella. Arnau, con determinación, se proclamó chef principal, y entre todos picaron, removieron y vigilaron el arroz con marisco. El resultado fue sorprendentemente bueno, quizás ayudado por el alioli y el hambre acumulada.
    
    —Si es que valemos pa’tó —presumió Jordi, llevándose el último camarón a la boca.
    
    —De mayores, maridos ideales —rio Miguel, chocando su botella contra la de Arnau.
    
    —Bueno, calmaos, que limpiar sí que no apetece —apuntó Luis, viendo la cocina hecha un desastre con restos de ingredientes por doquier.
    
    —Luego lo hacemos, va —dijo Arnau esperezándose—. Hora de siesta 2.0.
    
    Y así fue: tras la comilona, cada uno cayó en coma en distintos lugares de la casa. Jordi en una hamaca del patio, Miguel en el sofá, Arnau y Luis en sus respectivas camas. Un par de horas de sueño los dejaron nuevos y listos para la siguiente fase: la verbena.
    
    Al caer la tarde, se ducharon y vistieron con sus mejores galas playeras: camisetas ligeras, vaqueros o bermudas, zapatillas ...
    ... cómodas. El plan era bajar al pueblo, donde esa noche había fiesta mayor en la plaza central por el puente festivo: casetas con música, bebida y baile.
    
    La noche prometía. Tras una cena de bocatas en un chiringuito, los chicos se unieron a la muchedumbre que inundaba las calles estrechas de la localidad. La música mezclaba ritmos comerciales y tradicionales, las risas y voces se oían por todas partes. No pasó mucho tiempo antes de que cada uno tuviera un cubata en mano y el punto alegre subiendo.
    
    —¡Por el mejor finde de la historia! —brindó Arnau alzando su vaso.
    
    —¡Salud! —repitieron los demás, chocando los vasos de plástico y dando un trago generoso.
    
    Ya entonados, se metieron de lleno en la verbena. Bailaron en corro haciendo el tonto con una canción de reggaetón, rodeados de desconocidos que se unían a su entusiasmo. Luis, con su atractivo innato y cero vergüenza, no tardó en acaparar la atención de un par de chicas locales. Arnau y Jordi también se sumaron al coqueteo, cada uno charlando y bailando con alguna chica que aparecía en su radio.
    
    Miguel se alejó un poco a pedir otra ronda de bebida. Mientras esperaba su turno en la abarrotada barra al aire libre, alguien a su lado tropezó ligeramente contra él.
    
    —¡Uy, perdona! —dijo una voz femenina risueña.
    
    Miguel se giró. Se encontró con una chica morena de ojos negros y sonrisa encantadora. Tendría unos veinte o veintiún años, y un cuerpo de infarto: curvilínea, con caderas anchas y pechos generosos apretados ...
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