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Compañeros - Capítulo 22: La que te debía
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... mejilla. —Mucho… —confesó Miguel, apretando un poco más la cintura entre sus manos. Ella rió y se volteó de frente, pasando los brazos por encima de los hombros de Miguel. Ahora bailaban cara a cara, pegados. Alicia movía las caderas con maestría, rozando sus muslos con los de él. Sus pechos rozaban el torso de Miguel con cada paso lento. Él sintió su miembro endurecido palpitando contra la tela; estaba seguro de que Alicia lo notaba contra su vientre, porque la sonrisa de la chica se tornó más pícara. —Hace calor aquí, ¿no? —dijo ella de repente, deteniendo el baile. Miguel asintió, ligeramente desorientado por el deseo—. Podemos salir a tomar aire… Alicia mordió su labio inferior un segundo, evaluándolo—. Mi casa está a dos calles —sugirió sin rodeos. No hacía falta nada más. Miguel apenas tuvo tiempo de hacer una seña a lo lejos a sus amigos —que lo vieron partir con la chica y lo animaron entre silbidos— antes de dejarse arrastrar de la mano por Alicia a través de las callejuelas oscuras. Llegaron a una pequeña casa de pueblo, de fachada amarilla y puerta de madera. Alicia buscó sus llaves bajo el felpudo. —¿No están tus padres? —preguntó Miguel, de pronto consciente de la situación. —No, vivo con mi hermana —respondió Alicia, encontrando la llave—. Pero tranquila, ella estará por ahí en la fiesta todavía. Abrió la puerta y lo guió dentro. La casa olía a limpio con aroma a jazmín. Apenas entraron en el estrecho recibidor en penumbra, Alicia ...
... jaló a Miguel contra la pared y estampó sus labios contra los de él. Miguel gimió de sorpresa, respondiendo al beso con hambre atrasada. Sus lenguas se encontraron de inmediato, explorándose con lujuria. Alicia sabía a mojito y algo dulce; su boca se movía con urgencia, devorándolo. Mientras se besaban, Alicia deslizaba las manos bajo la camiseta de Miguel, acariciando su abdomen y su pecho definido. —Mmm… qué duro estás… —susurró contra sus labios, arañándole suavemente un pezón. Miguel gruñó y aprovechó para bajar sus propias manos al trasero de Alicia, apretándolo por sobre la falda corta que llevaba. Era firme y redondo, delicioso al tacto. —Tú también estás dura en ciertos sitios… —replicó, refiriéndose a los pezones que había sentido tensos contra él. Alicia sonrió con picardía y se separó un segundo para tirar de la camiseta de Miguel hacia arriba. Él colaboró alzando los brazos y pronto la prenda voló a un rincón. Alicia deslizó las uñas ligeras por el torso desnudo de Miguel, admirando—. Vaya, Asturias tiene buen género… Él aprovechó para hacer lo mismo: agarró la basta del top rojo de Alicia y lo subió. Ella levantó los brazos y dejó que se lo quitara, revelando unos senos gloriosos: grandes, naturales, con pezones marrones oscuros que apuntaban erguidos. Miguel sintió que se le hacía agua la boca ante tal visión. —¿Te gustan? —preguntó Alicia en tono juguetón, sacando pecho orgullosa. —Me encantan… —respondió Miguel sinceramente. No resistió ...