1. Obedecí las órdenes de un lector (3)


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Livida, Fuente: TodoRelatos

    Aquel castigo significó un punto de inflexión para mí. Me avergonzaba haber sido obediente hasta semejante extremo, no me reconocía, pero aun así… deseaba más. Lo que empezó como un juego me había sobrepasado sin que me diera cuenta. Ya era algo más que seguir unas simples órdenes, había llegado a arrastrarme hasta la súplica, a azotarme hasta sentir dolor, a marcarme con la inicial de un hombre al que ahora rendía obediencia. Sin embargo, una parte de mí aún se resistía a creer que mi cuerpo y mis actos estaban en manos de un desconocido. Las pinzas y el cinturón me habían dejado huella no solo física, sino también psicológica, pero yo era más fuerte que todo eso, aunque mis nalgas enrojecidas sugirieran lo contrario…
    
    Al día siguiente me di cuenta de que aquel por quien me había degradado en la intimidad de mi habitación ni siquiera me había preguntado mi nombre. Enseguida entendí que no necesitaba saberlo, pues ya disponía de varias formas por las que llamarme. Sumisa, zorrita y perrita eran las más habituales. Poco originales, sin duda, pero supongo que por algo no pasan de moda. Yo, sintiéndome cada vez más anulada, no logré oponerme a que utilizase conmigo todos sus humillantes apodos…
    
    Lo siguiente que ocurrió es me sonsacó que aquella tarde vendría a mi piso un chico al que doy clases particulares. ¿Me lo sonsacó o quise irme de la lengua para conocer a qué humillante situación pretendería someterme? Empezaba a no fiarme de mí misma…
    
    En cualquier caso, en los ...
    ... siguientes mensajes él ya estaba ideando nuevas órdenes mientras yo no podía evitar humedecerme al leerlas. Tendría que dar la clase sin bragas. Me lo esperaba, pero había más… también estaba obligada a vestir mi falda más corta. Supe enseguida cual era, la plisada de color azul marino. Por suerte, era lo suficientemente larga para no resultar obscena pero también lo suficientemente corta para sentirme una… buena chica.
    
    Se aprovechó también, claro, de las confesiones de mi último relato y añadió como obligación que estuviera descalza. La idea sobre el papel era excitante, pero tener que exponer tanto mis piernas como mis pies desnudos ante mi alumno me inquietaba. Cada vez era todo más real y peligroso y no pude evitar ponerme nerviosa. Cuando empezaba a replantearme si quería seguir con todo esto, llegó otro mensaje.
    
    Él aún no estaba conforme, quería que estuviese lo más sexy posible, decía. Que no pudiese evitar seducir a mi alumno. Desde luego, ese no era mi objetivo, así que, para intentar salirme con la mía, le propuse completar el conjunto con una camiseta ceñida sin sujetador, de manera que se me marcasen los pezones. A él le encantó la idea, aunque lo cierto es que suelo ir así a todas partes. No me importa que mis tetas se intuyan bajo la tela, lo veo como algo normal. Nunca entendí por qué tanto escándalo con los pezones femeninos.
    
    Cuando volvía a visualizarme cayendo de nuevo en su juego, decidió que aún era demasiado fácil, que tendría que arriesgarme más. ...
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