-
Un don caido del cielo. Capítulo 1 El inicio
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos
... ha hecho cortocircuito. Estoy en shock, pero no por el diagnóstico. Es por lo que acaba de pasar. Se ha desabrochado el botón… Justo cuando lo he pensado. No, es imposible. Otra puta coincidencia. Pero joder, qué coincidencia más cojonuda. Me quedo mirando el gotero, sin atreverme a levantar la vista, mientras ella termina y se aleja, dejándome con el pulso mucho más acelerado de lo que cualquier monitor podría justificar. El buen rollo se mantuvo hasta el final. Los chicos se despidieron con más bromas, un par de besos sonoros en mi mejilla y en la de su madre, y se fueron, dejando tras de sí una estela de calidez que no recordaba haber sentido en años. El silencio que quedó cuando la puerta se cerró no era incómodo. Era un silencio íntimo, cómplice. La otra cama, vacía, nos daba una complicidad que no teníamos en casa desde hacía años, siempre con el ahogados en la rutina, los reproches, llegar a fin de mes y mil preocupaciones más que nos han convertido en máquinas con un estricto programa que ejecutar diariamente. —Marta: Hacía tiempo que no nos reíamos así con ellos. - Dijo, sentándose en el sillón de visitas al lado de mi cama. —Alex: Hacía tiempo que no nos reíamos, y punto. - Respondí, y por primera vez en mucho tiempo, no sonaba a reproche, sino a constatación. Nos quedamos mirando, y una sonrisa tímida se dibujó en sus labios. —Marta: ¿Te acuerdas de aquel fin de semana en la casa rural de Segovia? ¿La primera vez que fuimos solos? —Alex: Cómo no ...
... me voy a acordar. Si casi rompemos el somier de la cama. Marta se sonrojó, un rubor que le subió por el cuello y le tiñó las mejillas. Se tapó la boca para reír. Joder, qué bien se siente esto. Hablar sin filtros, sin reproches. Ojalá pudiera saber qué piensa de verdad. No la Marta-madre, ni la Marta-esposa. La Marta-mujer. Qué cojones le pasa por la cabeza ahora, qué fantasías tendrá guardadas en ese disco duro que parece inaccesible. —Marta: ¡Qué bruto eres! Pero… - Su voz bajó de tono, volviéndose un susurro. - Pero es verdad. Éramos como animales. A veces lo echo de menos. La miré, desconcertado. —Marta: Echo de menos que me follaras sin más. Sin preguntar. Que me empotraras contra la pared como hacías… que me dominaras. Mi cerebro hizo un ruido chirriante. ¿Dominarla? ¿Marta está diciendo esto? La misma mujer que planifica las vacaciones con una hoja de Excel. —Marta: A veces… a veces fantaseo… - Se inclinó hacia mí, y su voz era ahora una confesión íntima. - Fantaseo con que lo hacemos en un sitio donde nos puedan ver. No sé, en el coche, o en la playa por la noche… que alguien pudiera pillarnos y yo tuviera que fingir que no quiero, pero que en el fondo me pusiera como una perra. Me quedé sin aire. ¿Otra puta casualidad?. Los críos, la enfermera, y ahora esto. Mi fantasía más recurrente, la del exhibicionismo, saliendo de su boca. Esto no es normal. La miro, con la cara sonrojada y la respiración agitada, y por primera vez desde que me ...