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Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... de mis tetas. Cuando consiguió zafarse de mi abrazo, me miró, notó mis ojos encendidos. Alcé la cara suplicante, mi parálisis física no impedía que mi mente pensara que era una locura. El sol se había puesto ya, lo que brillaba era el fuego de sus ojos. ¿Arderían los míos de la misma forma? —Dios mío, que ganas de follarte —exclamó, provocando que goteara mi entre pierna, húmeda de la excitación que sufría. Su bañador ocultaba algo de considerable tamaño, pugnando por salir. Percibió mi mirada puesta en su oculta polla. Llevó una de mis manos a acariciarla como una libertadora que había venido a rescatarla de la cárcel que la aprisionaba. Aún insegura, deslicé su bañador, y apareció la cabeza de una serpiente, mirándome a los ojos, hipnotizándome como si escuchara una flauta sonar y emergiera de su tinaja. Yo sentía las ganas de volver a probar el sabor de una polla en mi boca. Cerré los ojos y me acerqué a ella. Ya no dudaba tanto de si estaba bien o mal, dudaba si esa enorme polla podía entrar en mi avejentado coñito, después de dos años abierto ocasionalmente. La acaricié, la miré como si quisiera encontrar en ella las respuestas. Teo me sonrió dirigiendo mi cabeza a su polla. Despacio, lamiéndola con cuidado, la fui introduciendo en mi boca. ¡Había olvidado ese sabor que me excitaba! Cuando aún no me había saciado de chupar esa polla, con suma habilidad y rapidez, deslizó mi braguita de entre mis piernas. Ya no había vuelta atrás. Me senté sobre el ...
... borde de la piscina, abriéndole mis piernas de par en par sin necesidad de juegos previos ni calentamientos. —Sigue cabrón, me tienes a cien Aún húmeda como estaba, quiso hacer juegos de manos con mi coñito. Sí…eso era magia, cada dedo suyo era como mi mano. Cuando introdujo el tercero, mi coño insertado por sus dedos, dilató como el chocolate al sol. Él ya tenía su miembro mirando al cielo. —A ver como follas.... Salió de la piscina y sobre el césped, le abrí mis piernas para que pudiera metérmela. Me penetró salvajemente, la ternura no estaba invitada a la fiesta. Le abracé con mis piernas para sujetarme, mientras oscilaba su pelvis contra mi volcánico coño. Su boca comió de mis pechos sin saciarse ni dejar de apretar, mi riego sanguíneo fallaba, casi me desvanecía y seguía apretando. Joder eso era como viajar en un cohete espacial. Vi a Adrián sentado en la mesa, sus ojos ardiendo, pensando que se le había escapado el tren. No supe que decir, solo sabía que estaba disfrutando de verdad. Después de mil embestidas y un primer orgasmo mío, Teo consiguió correrse, quedando tumbados en la hierba. ―¡Qué bien follas Pilar! —Uff Dios sigo temblando. Alcé la vista y vi que Adrián se levantaba, sintiéndose rechazado. No podía dejar que se marchara así. Aunque me costó levantarme, me apetecía quedarme volviendo a dejarme sentada sobre el borde de la piscina pero me dirigí a él. —Adrián —grité. Se detuvo con el rostro serio, la señal de la derrota en ...