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Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados
Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... elegida «Miss tetas de color» —nos partimos de la risa porque realmente parecía un conguito, llevaba desde junio en la playa y su piel ya era como las de los subsaharianos. ¿Qué me reservaba a mí? —Pilar, tú has sido elegida «Miss tetas horizontales». Gracias a tener un tamaño reducido se mantenían muy firmes. Las dos aplaudimos su simpatía para no molestar a ninguna. Mientras Conchita tonteaba con Adrián, quise provocar a Teo un poco y utilicé el recurso fácil. —¿Me das crema? Cuando empezó a extenderla por el cuerpo, volví a alterarlo. —Tengo que proteger el pecho que está blanco. Ahora que soy «Miss tetas horizontales» quiero optar a «Miss tetas de color» —nos partimos de la risa. —Y si sigues rejuveneciendo optarás también a «Miss tetas de menos de cincuenta» —añadió Adrián. Se untó sus manos de crema y comenzó un masajeo suave sobre mi pecho. Aunque mi única intención al iniciar mi plan, era tenderle una trampa, no podía abstraerme al placer que sentía al ver como un chico veinteañero me acariciaba las tetas en la playa y su polla luchaba por salir al exterior. Entonces, Conchita recibió una llamada. Se apartó y su cara se transformó, reía controladamente. Al colgar, se acercó. —Lucas me ha invitado a cenar esta noche en Valencia. Me sorprendió su afirmación. Nos quedamos los tres expectantes. —¡Y he dicho que sí! —¡Olé tus huevos! —dijo Teo. Esperaba mi reacción. Me levanté y nos abrazamos, tetas contra tetas, le di la bendición ...
... para que se follara a mi hijo pequeño. —¡Qué huevos tiene Luquita. Nos ha dado un repaso —exclamó Adrián. —Os invito a un vermut —gritó Conchita poniéndose el top. Por la alegría que llevábamos, parecía que celebrábamos una despedida de soltera o algo así. —Me da envidia Lucas —dijo Teo. —¿También te gusta Conchita? Su mirada era de enfado. Le hice una caricia dulce, en señal de disculpa. —Me gusta la amiga de Conchita, a la que le he dado crema —dijo acercándose un poco más, sin tocarme. Sentí una punzada en el estómago. A mí también me daba envidia sana la situación de ellos. Sintiéndome perjudicada, rechacé sus peticiones de quedarme y los dejé a los tres bebiendo. Me dirigí al coche y con dificultad introduje la llave en su ranura. Bajé la ventanilla y con la brisa de aire, intenté espabilarme. Al llegar a casa, con la modorra de la bebida, entré en un estado semiinconsciente. No pude evitar reconocer que exponerle mis tetas y notar esos ojos de deseo me había excitado. Estaba un poco bebida y decidí darme un baño en la piscina. Con mi copa en la mano, cerré los ojos. La sensación me gustaba. Imaginé que no le detenía y sentí su mano, bajar hasta mi pecho, y continuar hasta mi entrepierna, mientras nuestras miradas se cruzaban. Sentí un sofocón interior que me había producido el contacto de su cuerpo. Convencí a mi mente de que se reseteara y a mi cabeza vino la masculinidad de Teo en la playa mientras me daba crema. Recorriendo mi pecho, ...