1. Dos amigos de mi hijo me follan por todos lados


    Fecha: 16/06/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos

    ... acariciando mi piel, acercando sus labios a los míos. Recordaba como su respiración se aceleraba. Lo imaginé frente a mí, con mi pecho al aire y entonces me besó mis areolas que estaban de punta como nunca. Mi mano aceleraba rodeando mi clítoris en un ejercicio que no recordaba hacer desde hacía años. Era como si se hubieran despertado mis fantasmas dormidos. Me concentré en mi mano e imaginé a ese chico sin bañador.
    
    Recibí un mensaje de Conchita que salía para Valencia y me daba las gracias por ser su amiga. De repente vi que era una señal. Con el teléfono en la mano, envié un mensaje a Teo.
    
    —¿Te apetece un gin tonic en la piscina?
    
    Acelerada, seguí dentro del agua asustada por el paso que acaba de dar. En diez minutos, su voz me espabiló.
    
    —Hola Pilar.
    
    Me giré y lo vi frente a mí, en el borde de la piscina. Se quedó parado esperando que yo dijera algo. No podía dejar que notara mi alteración.
    
    —¿Puedo acompañarte?
    
    —¡Claro! Ponte tú la copa y metete en la piscina, el agua está deliciosa.
    
    Parecía que había madurado. Ya no lo veía tan jovencito.
    
    —Me ha encantado leer tu mensaje. Aunque te conozco hace años, este verano te veo de otra manera
    
    —A mí me ocurre lo mismo —respondí—. ¿Qué despierto en ti?
    
    Tardó en responder. Se giró y me miró de frente.
    
    —Deseo. Morbo. Admiración. Todo junto.
    
    Me acerqué a él, andando en el agua con dificultad.
    
    —Conchita me ha marcado el camino. Pero tengo dudas, no solo en ti. También por mí, por mi ...
    ... hijo.
    
    Envalentonado, me atrajo hacia sí de un tirón seco, imposible de contener. Me sentía paralizada.
    
    —Ahora no está Lucas....Estamos solos.
    
    Su tono calmado me animó. Me acerqué nerviosa, cerré los ojos, abrí mis labios a los suyos y esta vez percibí su olor a hombre, un sabor a gin tonic que me embriagaba y sin retener mi impulso, extendí mis brazos alrededor de su cuello.
    
    Al sentir mis manos en su nuca, disparó su lengua en mi garganta arrasando todas las defensas que pudiera haber levantado. Sentí sus manos desatar mi top, su piel acariciando la mía, mis pechos desbravados por sus dedos que jugaban con mis areolas.
    
    —¡Me encanta tu pecho! —exclamó.
    
    Cuando bajó sus manos y las introdujo por la braguita del bikini, salté excitada.
    
    —Ve más despacio cariño.
    
    —Iremos como tú quieras.
    
    Su sonrisa era perturbadora, sabía el poder que emanaba de ella. Ese aire despreocupado… Me hacía sentir deseable, pero también confundida.
    
    Con mucha calma y una vencedora sonrisa, despacio, esperando mi reacción, volvió a acariciar mis pechos. Volvía a sentir el cosquilleo previo al sexo, el mismo que había sentido en la tumbona mientras me acariciaba. Adelantó de nuevo sus labios y volvió a besarme con un leve roce de su lengua en mis labios.
    
    Caminaba por el hilo de una línea que aún no sabía si quería cruzar. Me asustaba la diferencia de edad. ¿Y si me dejaba llevar y no era solo un juego? ¿Y si se removía algo en mi interior que ya no pudiera volver a guardar?
    
    Me zambullí ...
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