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Presa escurridiza - Cap 2
Fecha: 23/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... más mayor, en la mitad de la treintena, calculó Kimberley, que permanecía acurrucada sobre la manta de su jaula, alzando la vista solamente cuando ellas se habían ido. En otra había una minúscula chica oriental, incluso más pequeña que Cat, con cabello hasta la cintura, tan negro como el ala de un cuervo. Estaba en pie con las manos agarradas a uno de los postes metálicos de la jaula, mirándoles intensamente pero sin decir nada. Cuando su mirada se cruzó con la de Kimberley sonrió levemente. Era una sonrisa peculiar, como si ella y Kimberley compartiesen entre ellas algún secreto. Finalmente había otra rubia de playa, no tan alta como Ocho y más esbelta. Estaba dormida, tumbada sobre la espalda con un brazo tapándole los ojos. Como Ocho, todas estaban desnudas a excepción de las pequeñas etiquetas colgadas del cuello. “¿Estas… em… mujeres se van a vender en la subasta de esta noche?” preguntó Kimberley al señor Brown, señalando con el brazo las doce jaulas. “No.” El señor Brown agitó la cabeza. “Nada de eso, señorita. Estas son jaulas de retención solamente. Las grandes jaulas de allí son para las esclavas que se van a vender.” “¿Jaulas de retención?” Kimberley pensó que tenía que ser la conversación más extraña que hubiera mantenido nunca. Aquí estamos hablando tranquilamente de subastas y jaulas, y las mujeres de las jaulas pueden oírnos. También tienen que saber que probablemente acabaremos desnudas y enjauladas como ellas en uno o dos días… o tres, si tenemos ...
... suerte. Se estremeció ante la idea, ¡notando que realmente le parecía excitante! Podía imaginarse desnuda y etiquetada, en una de aquellas jaulas mientras algún otro grupo de mujeres venían en otra visita y se detenían a mirarla y a hacer preguntas. “Sí. Las jaulas más pequeñas se usan para retener a mujeres que ya pertenecen a alguien. Las alojamos aquí hasta que sus propietarios mandan a buscarlas. A veces sus propietarios también solicitan que las entrenemos. También lo hacemos aquí, por un precio adicional.” “¿Entrenarlas?” Cat parecía muy interesada. “¿Dónde lo hacen?” “Arriba.” El señor Brown señaló el piso superior. “¿Podemos verlo?” “Me temo que no, señorita. En todo caso, no en este momento.” El señor Brown se rió, pero hubo un destello de dureza en su mirada, mientras miraba a Cat, como si la estuviera evaluando. Kimberley se preguntó que podría implicar el “entrenamiento”, y decidió no preguntar. Ya estaba teniendo bastantes problemas para acomodarse a esta ciudad tan peculiar. “Aquí están los corrales para la subasta de esta noche.” El señor Brown continuó mientras se acercaban a una de las dos grandes jaulas. “No hay muchas esclavas aquí ahora mismo porque tenemos a cuatro de ellas… em… en preparación en la parte de arriba.” Cat se apresuró hacia delante. Kimberley y Bárbara se aproximaron a la jaula más despacio. Como en las jaulas más pequeñas, el suelo de ésta estaba cubierto de paja fresca, pero no había mantas. Tres mujeres jóvenes ...