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Presa escurridiza - Cap 2
Fecha: 23/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... estaban acurrucadas en el centro, totalmente desnudas. Llevaba cada una un collar de cuero ancho, y las muñecas esposadas por detrás. Desde los grilletes iban trozos cortos de cadena hasta los anillos situados en los collares. A diferencia de las mujeres de las jaulas de retención, parecían cansadas y abandonadas. Cabellos despeinados llenos de paja, y pies con aspecto de sucios. Las mujeres también parecían un poco asustadas, pensó Kimberley. De nuevo se estremeció. Todo esto la estaba excitando. Podía sentir que los pezones empezaban a marcarse contra el tejido de su sostén deportivo. “A todas estas las han traído esta mañana,” siguió el señor Brown. “Antes de la subasta, las limpiaremos un poco, por supuesto.” Kimberley se fijó en una de las cautivas, una pelirroja esbelta de piel pálida, cremosa. Tenía en la grupa una marca roja y otra, más pequeña y más leve en uno de los redondeados muslos. La cadena enganchada a los grilletes le mantenía las manos bien altas y alejadas de la grupa. Parecía una postura incómoda y a juzgar por las pequeñas contorsiones que las tres mujeres hacían constantemente con los brazos y hombros, también a ellas les resultaba incómoda. Los collares tenían que ser lo suficientemente gruesos y rígidos para evitar que se asfixiasen ellas mismas. Si las habían llevado aquella mañana, ¿cuándo las habían capturado? ¿La noche pasada? ¿Ayer? ¿Hacía unos días? ¿Cómo las habían capturado, mediante algún tipo de trampa para mujeres o en alguna ...
... emboscada como a ella el año anterior? Volvió a pensar en su propia primera noche, la cuerdas prietas y las piquetas de tienda de campaña que la sujetaban, abierta en X, indefensa y volvió a estremecerse. Notó que Bárbara, junto a ella, también miraba. ¿Qué estaba pensando ella? “Por aquí…” señaló el señor Brown. Empezó a caminar hacia la otra jaula grande. “Creo que a las señoras podría interesarles esto.” Incluso Cat parecía pensativa mientras le seguían. Kimberley echó una última mirada a la pelirroja. Ninguna de las mujeres de la jaula parecía feliz de sus circunstancias… pero no podía sentir mucha simpatía hacia ellas. Habían firmado esto. Si era más intenso de lo que habían esperado, bueno, ¿entonces qué? Ella misma lo había soportado todo el año anterior y ahora estaba aquí, dispuesta para otro asalto. “Estas dos serán la principal atracción de la subasta de esta noche. Esperamos una puja muy viva.” El señor Brown golpeó ligeramente las cadenas del cierre de la jaula con una mano. “¡Arriba!” ordenó. Kimberley tuvo que acordarse de respirar. Había en la jaula dos mujeres muy jóvenes. Suponía que tendrían entre los diecinueve y los veinte años. Tenían puestos collares como las otras, pero no estaban esposadas. Estatura media, pechos llenos, redondos, maduros, pezones oscuros, caderas curvadas suavemente y piernas largas y torneadas. Las dos tenían pelo castaño hasta los hombros, el de una un poco más oscuro, y rostros eslavos anchos, de carrillos elevados. A ...