-
Mi primera vez - Parte 2
Fecha: 25/06/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... Nuevo. Como si un punto escondido dentro de mí hubiera despertado de golpe. Mi cuerpo se arqueó sin que lo ordenara. —Ahhh… ¡Simón! —solté, sorprendido de mi propia voz. Él se detuvo un segundo. —¿Eso fue bueno o malo? —preguntó, divertido. —No sé… —me reí entre gemidos—. ¡Raro! ¡Intenso! ¡Mágico! ¡Todo junto! Nos reímos los dos. Y luego… volvió a moverse. Un poco más profundo. Un poco más seguro. Un poco más de él… en mí. Y yo… me dejé. Entregado. Sudando. Gimiendo bajito con cada embestida suave: —Ahhh… —Mmmnnh… —Hah… hahh… Mis piernas rodeaban su cintura. Mi cuerpo se adaptaba a él. Mi piel ardía. Y mi alma, también. No sé cuánto tiempo pasó desde que comenzó a moverse. Podrían haber sido cinco minutos o media hora. El tiempo dejó de importar. Solo existía ese ritmo. Ese ir y venir. Su cuerpo encima del mío. Su piel resbalándose con la mía. El calor. El peso. El sonido suave, húmedo, de nuestras caderas chocando. Y mis propios gemidos, que ya no podía controlar. —Ahh… Simón… —Mmmh… ahh… —Sí… sigue… sigue así… Me escuchaba decirlo y no lo creía. Nunca pensé que podía sonar así. Que algo me hiciera gemir tan natural, tan animal, tan… yo. Simón me miraba con esa media sonrisa suya. Sudaba también. Tenía los labios entreabiertos, los ojos un poco cerrados. Cada vez que empujaba, soltaba un respiro grave, gutural, que me encendía más. —Mmh… Bruno… te sientes… tan ...
... bien… No pude evitar estremecerme. Y él siguió. Con cada embestida, un poco más fuerte. Un poco más hondo. Como si conociera mi cuerpo más que yo. Como si buscara exactamente ese punto adentro que me hacía gritar de placer. —Ahhh… ahí… ahí… ¡ahí! Yo arqueaba la espalda. Mis pies se apoyaban contra el colchón buscando impulso, queriendo más. Me aferraba a sus hombros, a su espalda, a su cabello. Lo quería completo. Hundido. Desbordándome. Y entonces… se detuvo. Me miró, jadeando. Y con un movimiento firme, la sacó. Yo solté un gemido de queja. Literal. —¿¡Qué haces!? Él no respondió. Solo me guiñó un ojo, volvió a colocarse… y la volvió a meter. Entera. De una sola embestida. Lenta pero profunda. —¡Ahhhhhh! —gemí, con los ojos cerrados, apretando los dientes, sintiendo cómo el cuerpo se me contraía y se abría al mismo tiempo. —¿Te gusta eso? —susurró, sin dejar de moverse ahora. —¡Sí!… joder… sí… Y entonces sí agarró ritmo. Ya no era solo lento. Era constante. Una cadencia perfecta. Que me llenaba. Que me hacía vibrar. Que me hacía gemir sin pausa. —Mmmnh… ahh… ahh… ahhh… —Sigue… no pares… no pares… Sentía que mi cuerpo ya no era mío. Mis piernas temblaban. Mi pecho subía y bajaba sin control. Mi ano lo abrazaba con cada entrada. Lo sentía moverse dentro. Salir. Volver. Chocar. Penetrar. Y yo… yo me aferraba a él como si se me fuera la vida. Me congelé un segundo. —¿Eh? —Gírate —repitió—. ...