1. El Convento 1


    Fecha: 29/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... cuerpo pesado, la cabeza turbia, y un ardor insólito en el bajo vientre que la hizo retorcerse. Se levantó tambaleante, atribuyendo el malestar al frío de la piedra o al agua sospechosa del pozo. Pero al orinar por primera vez, un dolor agudo la dobló sobre la taza de porcelana agrietada.
    
    —"Solo es estrés", masculló, frotándose el vientre hinchado mientras preparaba té de manzanilla.
    
    Pero el mal no cedió. Cada veinte minutos, luego diez, volvía corriendo al retrete, sudando frío. Para el atardecer, ya no podía levantarse del bacín. El dolor era un cuchillo girando en su vejiga, la hinchazón bajo el camisón visible incluso a la luz mortecina de la vela. Gemía, rezando entre lágrimas, hasta que el agotamiento la arrastró de nuevo a la cama.
    
    Beltien emergió de la sombra del armario, sus pies descalzos y azules sin hacer ruito al posarse en las losas. Los ojos de doble anillo brillaban con curiosidad perversa. Con un gesto sutil, la lana áspera del camisón de Lala se levantó sola, revelando sus muslos temblorosos, el vientre abultado y pálido.
    
    —Pobrecilla... tan inflamada por mí —susurró, deslizándose sobre ella como una niebla fría.
    
    Su lengua, larga y bífida como la de una serpiente, salió lentamente. No tocó la piel. Se posó sobre la tela húmeda del calzón que cubría su pubis. A través del algodón, la humedad de Lala —mezcla de orines fugaces y algo más espeso, — impregnó sus papilas. Beltien cerró los ojos, extasiado:
    
    —Ah... sí. Miedo, vergüenza... y ese ...
    ... deseo que no puedes nombrar.
    
    La lengua se movió en círculos lentos, sobre la tela, empapándola aún más. Cada giro enviaba ondas de calor retorcido a Lala. Ella gimió en sueños, arqueándose, mientras el dolor en su vejiga se transformaba en una presión eléctrica, en un hormigueo que ascendía hasta la garganta.
    
    —Tu cuerpo me pide más, aunque tu alma grite —murmuró Beltien, soplando un vapor violeta contra el vientre hinchado.
    
    La inflamación palpitó, y un nuevo espasmo hizo que Lala, aún dormida, mojara el camisón y la sábana. El demonio rió bajito, recogiendo una gota del líquido cálido con la punta del dedo para llevársela a los labios:
    
    —Salada... y con un toque de rabia sagrada. Exquisito.
    
    Con un último gesto, hundió la lengua a través de la tela, presionando el clítoris hinchado. Lala gritó en su sueño, convulsioneando de placer y agonía, mientras Beltien absorbía su angustia convertida en éxtasis.
    
    —Mañana será peor... y más dulce —prometió, disolviéndose en la oscuridad justo cuando ella abría los ojos, confundida, empapada y con un orgasmo amargo secándose entre los muslos.
    
    El alivio de la mañana fue breve. Para el mediodía, mientras Lala fregaba losas manchadas de musgo en la capilla, un nuevo fuego comenzó a arder en su cuerpo. Sus senos, siempre discretos bajo el hábito, empezaron a palpitar con una sensibilidad eléctrica. Cada roce de la tela áspera contra los pezones fue primero una punzada, luego un latigazo.
    
    —¡Santa Madre...! —jadeó, soltando el ...
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