1. El Convento 1


    Fecha: 29/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... espejo empañado, vio los pezones rojos como cerezas reventadas.
    
    Tres días de tregua. Tres días donde Lala respiró aliviada, convencida de que la fiebre, la inflamación y las visiones habían sido obra del queso añejo encontrado en la despensa o quizá... de su propia mente agotada. Trabajó con fervor redoblado: barrió claustros, limpió vidrieras rotas, y hasta cantó salmos con una voz que ya no temblaba.
    
    Pero la medianoche del tercer día algo se retorció en sus entrañas.
    
    Un dolor agudo, como cuchillas girando en sus intestinos, la despertó de golpe. Corrió al baño, una habitación helada con apenas un agujero en el suelo y paredes manchadas de humedad. Se desplomó sobre el orificio, jadeando.
    
    Los sonidos fueron primero: gruñidos líquidos, retumbos cavernosos que no parecían humanos. El olor la golpeó después: azufre podrido, huevos en descomposición y algo dulzón... Los calambres la doblaron por la mitad, uñas arañando la piedra fría mientras "algo" más grande que cualquier excremento, más vivo, se agitaba dentro de ella, luchando por salir.
    
    —¡Aaagh! ¡Dios mío...! —gritó, lágrimas ardientes surcando sus mejillas.
    
    Sintió el desgarro, la presión monstruosa, y luego... la expulsión. No fue sólido ni líquido. Fue como vomitar por el ano: una masa húmeda, palpitante, que cayó en el pozo negro con un chapoteo gelatinoso. Jadeante, sudor frío pegándole el camisón a la espalda, se limpió con mano temblorosa.
    
    Cogiendo, cada paso una agonía, volvió a la celda. Se ...
    ... desplomó en la cama, sollozando: —Nunca... nunca más como queso...
    
    Beltien flotaba en la sombra sobre el pozo negro. De las profundidades fétidas, una criatura emergió: un gusano grueso como un brazo, piel translúcida que dejaba ver venas negras, y en un extremo, un solo ojo globular, amarillo como pus, que parpadeó lentamente.
    
    —Buen trabajo, Xix'ulth —susurró Beltien, extendiendo una mano. El gusano se enroscó en su antebrazo azul, su ojo brillando con adoración enfermiza—. La siembra fue perfecta. Tres días incubando en sus entrañas... tres días royendo su fe desde dentro.
    
    El demonio-gusano frotó su cabeza viscosa contra la piel de Beltien. Había sido él quien, mientras Lala "descansaba", se había deslizado por su boca como una niebla, anidando en su intestino. Alimentándose de sus oraciones digeridas y sus miedos frescos.
    
    —Ve ahora —ordenó Beltien—. Regresa al Tercer Círculo. Tu néctar... será mi próximo regalo para ella.
    
    Xix'ulth hizo una reverencia retorcida, su cuerpo gelatinoso ondulando. Luego, se desintegró en una nube de ceniza verde que olía a descomposición.
    
    Beltien sonrió, mirando hacia la celda donde Lala temblaba en sueños agitados. —El queso no fue el problema, querida...
    
    La cena de habichuelas había sido frugal, una penitencia autoimpuesta después de la "purga del queso". Lala se durmió casi al instante, hundiéndose en un sueño negro como alquitrán. Y entonces despertó. O creyó despertar.
    
    Su cuerpo yacía boca abajo, el camisón arremangado ...